lunes, 24 de marzo de 2014

CAMILLE CLAUDEL: La destrucción o el amor


Buen día tengamos todos ante la presencia de una mujer de extraordinaria valía, cuya vida sentimental influyó sobremanera sobre su vida artística: este es el caso de la bellísima y talentosa escultora CAMILLE CLAUDEL.

Camille Claudel nace el 8 de diciembre de 1864, en Villeneuve-sur-Fere en Tardenois y fallece en Vaucluse, el 19 de octubre de 1943, considerada como extraordinaria escultora, fue hermana del poeta, dramaturgo y diplomático Paul Claudel, y musa y amante del también escultor Auguste Rodin. Sus universos convergían en la creatividad, si bien Camille fue nunca considerada con la brillantez y difusión con que lo fue su apasionado amor.

Una historia de amor que fue llevada al cine, creo que en dos ocasiones, una protagonizada por Isabelle Adjani y la otra, por la también bellísima, Juliette Binoche.



La fuerza creativa y la capacidad de trabajo de Camille Claudel deslumbraron de tal manera a Auguste Rodin que llegó a decir de ella que no necesitaba maestro, toda vez que sus obras impresionaban hasta el punto de que parecían seres vivos mas que de barro. No obstante, esa positiva consideración y la posterior relación con Rodín arrastró a Camille a llevar una tormentosa existencia, desde el mismo momento en que aquel la convirtió en su amante y en su musa.

Auguste Rodin


Era bastante frecuente verlos juntos en los ambientes artísticos y culturales más importantes del París de la época y pasaron juntos largos periodos fuera de la ciudad de la luz, pero Rodin estaba unido sentimentalmente a otra mujer, Rose Beuret, a la que nunca abandonó, y mucho menos para casarse con Camille. Este sentimiento vivido por Camille le serviría de inspiración para una de sus obras mas importantes: La edad madura. En esta escultura vemos la escena de una Camile arrodillada y suplicante, dirigiendo sus manos hacia Rodin, quien le da la espalda, en tanto, otra mujer, medio angel, medio bruja, se lo lleva consigo.

La edad madura

Detalle de La edad madura

Auguste y Camille se encontraron por vez primera en el año 1883; por entonces, Auguste era un hombre maduro, pues tenía 43 años y ella una joven de tan solo 19, y ese encuentro se produjo en el taller en el que trabajaba Camille.
La vocación de Camille Claudel fue muy duramente aceptada por su familia, máxime teniendo en cuenta que estamos hablando del siglo XIX, en el que el papel de la mujer se limitaba al de esposa y madre, en la mayoría de los casos. Pero Camille consiguió salir adelante con su vocación, gracias en parte a su hermano Paul Claudel.
Es en el año 1881, cuando la familia de Camille se traslada a vivir a Paris, y ésta se matricula en la Academia Colarossi, dirigida por el también escultor Alfred Boucher; sin embargo, un año mas tarde se independiza de su familia y se establece en una pequeña vivienda con un grupo de amigas.

Camille en su taller

El valls


El primer encuentro entre Camille y Auguste fue definitivo, pues éste quedó deslumbrado por la belleza de la joven. Su hermano, Paul Claudel la define con estas palabras: "Una frente esplendida sobre unos magníficos ojos de un azul tan extraño que dificilmente se encuentra fuera de las portadas de las novelas".
Sin embargo, no fue sólo el aspecto físico lo que atrajo a Rodin de Camille, sino la también belleza y perfección de la obra de ésta, descubriendo en la joven su alma gemela, una artista que tenía la facultad de dotar a sus obras de una emoción y un sentimiento indescriptibles, que sabía tratar las formas y dibujar el movimiento con una maravillosa vitalidad y precisión.


Foto de Camille


De esta forma, Auguste Rodin propuso a Camille trabajar con él en su taller, lo que ella aceptó, siendo la única mujer entre todos los que con Rodin trabajaban en calidad de alumnos. Auguste Rodin convirtió a Camille en su musa y en su amante, hasta el punto que las formas, la pose y el espíritu invisible de Camille, se advierte en toda obra maestra de Rodin.
Pero es entonces cuando empieza a labrarse entre Camille y Auguste una mezcla de colaboración y enfrentamiento, desde el punto de vista artístico, que vino a enriquecer la obra de cada uno de ellos, pero que supuso para Camille el principio de sus trastornos mentales.
En 1888, Camille desarrolla uno de sus mejores trabajos: Sakountala (en mármol blanco) y en que encierra ademas un significado maravilloso, desde su punto de vista personal. Está basada en la representación de una historia hindú, en la que el rey Dusianta, de rodillas, le pide perdón a su amante, la bella y pura Sakountala, pues ha incumplido la promesa de reconocerla a ella y al hijo de ésta. Es una obra de una belleza plástica indescriptible y transmite una emoción sublime.

Sakountala

"Cloto"

Otra de sus obras mas significativas es "Cloto", una alegoría de la vejez y de la muerte, representada en este caso bajo la forma de una de las tres Parcas de la mitología romana; tampoco podemos dejar de citar otra de sus maravillosas composiciones "El Vals", escultura en bronce, en la que una pareja de bailarines parecen danzar en el aire, rompiendo todo tipo de moldes físicos y ofreciendo una imagen de perfección totales, tanto en la definición de sus rostros, como en la elaboración del movimiento, que causa una total ilusión.

El Vals


Poco a poco la intimidad entre Camille y Auguste fue creciendo hasta el punto de que alquilaron un taller exclusivamente para ellos (Le Clos Payen), en el que trabajaban cada uno en sus obras; sin embargo, para los círculos sociales y culturales que les rodeaban Camille era, única y simplemente, la MUSA y la AMANTE de Rodin, quedando en un segundo plano la calificación de su magnífica obra.
Las críticas brillantes que recibió por sus creaciones no iban acompañadas de un éxito en ventas, en tanto que la popularidad y la hegemonía de Auguste Rodin se veía aumentada día tras día: fue nombrado caballero de la Legión de Honor, y recibía continuos homenajes y reconocimientos.
Fue entonces cuando comenzó a crecer en Camille un sentimiento de rechazo al que era su amor, lo que hizo que le abandonara en 1898.



De esta manera, Camille se estableció por su cuenta, y empezó a trabajar de una forma compulsiva, olvidándose de su propio yo, y pasando verdaderas dificultades económicas. Sus primeros síntomas psicóticos empiezan a manifestarse, generando temores imaginarios que incluso la llevaron a destrozar muchas de sus obras. Estos síntomas, fallecido su padre y protector, llevaron a que su madre firmara la documentación necesaria para internarla en un sanatorio mental, pues su actitud la hacía especialmente peligrosa no sólo para los demás, sino incluso para ella misma.
De los papeles del psiquiátrico que se conservan queda la reseña del diagnóstico que le hicieron a su entrada en el mismo "manía persecutoria" y "delirios de grandeza". Estas palabras encontradas en uno de sus escritos nos dan una idea de la situación mental de Camille: "Todo esto es una oleada del cerebro diabólico de Rodin.Tenía la obsesión de que una vez muerto, yo progresara como artista y lo superara. Necesitaba creer que, después de muerto, seguiría teniéndome, igual que hizo en vida, entre sus garras".



Pero la vida seguía, especialmente, para Rodin quien hizo una donación de toda su obra al Estado francés, y que sirvió de base para la creación del Museo Rodin, inaugurado en 1919, y en el que, curiosamente, se conservan la mayoría de las esculturas de Camille Claudel, en total 15 magníficas obras.


Museo Rodin

El resto de la vida de Camille Claudel la pasó en la mas absoluta de las soledades, pues su madre pidió que se le negaran las visitas y la correspondencia. Vivió en un abandono total, tanto físico como espiritual, falleciendo en el sanatorio de Montdeverques (en total, 30 años de vida recluida, sola y abandonada, desde el año 1914, el de su ingreso, al de su muerte, 19 de octubre de 1943).




Camille Claudel (Tony Kew)

"Reclamo la libertad, gritando a pleno pulmón... merecía algo mas que esto"
(Camille Claudel)

Su última foto

PRIMERAMENTE

XXVI

He cerrado los ojos para no ver nada
He cerrado los ojos para llorar
Por no verte.
Donde están tus manos las manos de la caricia
Donde están tus ojos la voluntad del día
Tú perdido todo ya no estás aquí
Para iluminar la memoria de las noches.

Yo perdido todo solo me veo vivir.
                                 
(Paul Eluard)

EN MEMORIA DE UNA MUJER EXTRAORDINARIA

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