martes, 14 de octubre de 2014

EL CRUCIFICADO DE CELLINI.

Muy buenos dias de domingo, parece que la primavera, por esta mi ciudad, ya se va anunciando, pues que se dé prisa, porque para los amantes del sol y de la luz no hay estación del año mejor que la que siempre ha inspirado a los poetas.
Cambiando de tema, y dejando a un lado la climatología, hoy paso a tratar un tema que me llena de satisfacción, LA ESCULTURA, y de la mano de BENVENUTO CELLINI.


Retrato de Benvenuto Cellini

Así como en el día de ayer me dejé llevar por la "naturaleza icónica de Yoko Ono" (como habréis podido deducir de la lectura de mi anterior post, no es "santa", ni "bruja" de mi devoción), hoy me deleito con una obra escultórica excepcional, no sólo por como fue concebida, sino por la forma en la que fue ejecutada.

Esta obra, de excepcional belleza, y calidad extraordinaria es el CRISTO DESNUDO, representado en tamaño natural. Su altura es de 1,84 metros y 1.49 metros de envergadura; la cruz mide 2,74 por 1,69 metros, pero lo mas singular de la escultura en cuestión, es el hecho de que CELLINI exculpió a CRISTO DESNUDO, tallando hasta sus órganos genitales, una de las obras de desnudos mas bellas que se hayan visto la luz jamas.



Para conocer un poco de la gesta de esta belleza artística, me remito, como muchas veces os he comentado, a mis fuentes de inspiración, que para nada son divinas (como podría ser este caso), sino que se trata de la Revista Descubrir el Arte (magnífica publicación), en la que precisamente incluye un artículo firmado por Juan Ignacio Samperio Iturralde que nos ofrece toda clase de reseñas sobre la obra objeto de nuestro estudio de hoy. Así, podemos saber que fue esculpida entre los años 1559 y 1562, y que fue realizada en mármol blanco de Carrara, conservándose en el Museo de El Escorial.


Detalle del torso de la escultura

Pero adentrémonos en el relato que nos ofrece Juan Ignacio Samperio sobre el origen de la escultura.

Con la muerte de Miguel Angel quedaron muchos bloques de mármol sin tallar, bloques que dada su pureza y belleza eran ambicionados por muchos escultores de la época. Benvenuto Cellinni consiguió averiguar que el duque de Toscana, Cosme I de Médicis tenía la intención de ofrecerle uno a él. Es entonces cuando Cellinni se pone en contacto con la Duquesa Leonor Alvarez de Toledo, expresándose así: "Señora, me ha entrado el deseo de hacer una de las obras más difíciles que se han hecho en el mundo, o sea, un crucifijo de mármol blanco, blanquísimo, sobre una cruz de mármol negro, negrísimo, y de tamaño natural". En realidad, Cellini no dijo exactamente lo que pretendía hacer con el mármol, pues su intención era colocarlo junto al sepulcro que tenía previsto situar en la Iglesia de Santa Maria Novella, y después en la Annunziata. El encargo de la obra se llevó a cabo entre 1959 y 1562 Cellini lo ofreció a la Duquesa a cambio de poder  tallar un Neptuno para la plaza de la Signoria, pero ésta prefirió pagarlo. Nuestro escultor pidió entonces dos mil escudos de oro, en tanto que tres artistas enemigos suyos lo tasaron sólo en 700, y al final, lo que cobró, fueron unos escasos 30 escudos.

Imagen del rostro del crucificado

Cosme I tuvo la intención de colocarlo en el Palacio Pitti, en tanto que su sucesor, el Duque Francisco I, regaló el Cristo a Felipe II. La obra del Cristo crucificado llegó a España el 15 de octubre de 1576, y fue trasladado al Escorial, y es allí donde reposa desde entonces, en el trascoro de la Basílica, pasando de una capilla a otra, sin una ubicación fija.

Es de señalar que en el año 1963 sufrió la rotura de un brazo, accidentalmente, pero fue restaurado. Es tal la belleza de este crucificado que el mármol, tan blanco, destaca de forma magistral sobre una cruz tan negra. En ella aparece la firma del artista BENVENUTUS CELINUS CIVIS. FLORENT. FABIEBAT AT MDLXII.

Evidentemente, parece increible que Patrimonio Nacional no haya reservado un lugar de honor a una pieza escultórica de tal belleza, pues su técnica es única y la expresión mas emotiva si cabe; nos ofrece una belleza natural, un rostro con una serenidad que muere sin perder un ápice de su belleza. 


El Cristo en el trascoro de la Basílica

Es algo muy importante y que no debemos dejar pasar que la explicación a la técnica tan esmerada de Cellini la tiene el hecho de que amén de escultor fue también broncista. Evidentemente, Cellini esculpió para este crucificado la cabeza mas bella del Renacimiento italiano, y expresa además la actitud poco convencional de su autor, pues es una escultura que muestra la total desnudez del crucificado, y que durante siglos se ha mostrado al público cubierto con un paño blanco, el cual daba la impresión en las fotos en blanco y negro de formar parte de la escultura. 
Cellini escribió un magnífico "Tratado de orfebrería y escultura", en el que abundan anécdotas de su vida, y de todas las intrigas que tuvo que vivir en las cortes tanto italiana como española, amén, evidentemente, los entresijos del mundo de la jerarquía eclesiástica Esta obra fue inédita hasta el siglo XVIII y en 1945 vieron la luz ilustradas por Dalí, en una edición norteamericana. 


CELLINI está considerado como prototipo del hombre del Renacimiento y uno de los máximos exponentes del manierismo.

Busto de Cellini

"Todo arte es inmoral. La emoción por la emoción es la meta del arte. Y la emoción por la acción es la meta de la vida"
(Oscar Wilde)

No hay comentarios:

Publicar un comentario