sábado, 6 de diciembre de 2014

EROS Y PSIQUE.- La mitificación del amor.



Buen día, queridos lectores, hoy cambio radicalmente de registro y me atrevo a introducirme en un mundo amplísimo, lleno de todo tipo de matices, es el que abarca LA MITOLOGÍA.
Y dentro de la mitología, nada menos que con EROS Y PSIQUE, el amor siempre presente en nuestras vidas, y en torno al que gira nuestro mas que maravilloso mundo.


Los griegos llegaron a imaginar a su dios del amor, al que denominaron EROS, bajo la forma de un muchacho alado y portador de un arco con flechas. Eros, recibe en el mundo de las deidades romanas, el nombre de Cupido, y con el tiempo el arte lo fue representando cada vez mas pequeño hasta convertirlo en un niño regordete, sonriente, siempre provisto de su correspondiente arco y flechas.


No obstante, nada mas lejos de la realidad, pues la historia que nos narra el escritor romano Apuleo, el dios Eros toma la forma de un joven, si bien aún no lo suficientemente mayor como para dejar de depender de su madre Afrodita (Venus). Los grandes dioses de Olimpo han castigado siempre la arrogancia de todo mortal que creyera estar a la altura de un dios, y además, hacer proclama de ello. 

Eros y Psique, Antonio Cánova


Es por ello que los relatos sobre la imprudencia y la soberbia humanas han terminado no muy bien para el ser humano, mas el mito de Eros y Psique es la excepción, y ello a pesar de que la mas que alocada princesa Psique tuviera que pasar por diferentes penalidades antes de lograr su ansiada felicidad.
Quizás en ello tenga cierta influencia el hecho de que no fue Psique quién se atrevió a comparar su belleza con una diosa, sino que lo hicieron sus arrogantes progenitores, quienes proclamaban que la menor de sus hijas era mas hermosa que la mismísima Afrodita, la diosa del amor.

Afrodita (Venus de Milo)

Las consecuencias de esta acción fue que la población griega empezó a visitar el palacio de Psique, con la finalidad de adorarla, y los templos de Afrodita, empezaron a quedar vacios. De esta forma, la diosa Afrodita, suplicó a su hijo Eros, que castigara a Psique, por su osadía, clavándole una flecha, que dispararía con su arco, en medio de su corazón, para que solo pudiera ser amada por hombres míseros y despreciables.
No obstante, para Psique el hecho de que la compararan con una diosa, le ponía las cosas mas que difíciles, pues ningún hombre osaba acercarse a ella, ante la furia que podía desembocar en los dioses, y permanecía soltera. No así sus dos hermanas, que se casaron, en tanto Psique seguía viviendo en el hogar familiar, sintiéndose cada día mas sola.
La preocupación de Psique llegó a su padre, al ver que su hija pequeña no encontraba el amor, y fue a preguntar al oráculo de Apolo, para conocer dónde podía encontrar un amor para su hija. Mas la respuesta del oráculo llenó de horror al padre de la hermosa joven. La bella Psique debía ser vestida de novia y ser llevada a lo alto de una montaña. Su esposo no podría ser un hombre mortal, sino una criatura con tal poder que pudiera aterrar al mas grande de los dioses, Zeus.
De esta forma, Psique y sus padres ascendieron a la montaña llorando, pues no entregaban a su hija como novia, sino que, prácticamente, la conducían a la muerte en vida. Este era el castigo de Afrodita, del que todos sabían y conocían, más ningún dios era capaz de hacer que ésta disculpara a la joven Psique.

Psique ante el trono de Afrodita
(Edward Hale)

Cuando llegaron a la cumbre de la montaña, los padres la dejaron allí sola, y Psique empezó a notar cómo su cuerpo, en principio tenso y lleno de terror, empezaba a notar una brisa mas que suave y deliciosa, que la condujo a través del aire, hasta los pies de la montaña. Fue en dicho lugar, donde Psique descubrió un mas que bellísimo palacio, que debía de pertenecer a algún dios. El hecho curioso es que el palacio aparecía vacío, mas Psique escuchaba dulces voces, le servían comida y tocaban música para ella. El monstruo amenazador no daba trazas de su existencia, por lo que empezó  a preguntarse quién sería su esposo. Una noche sintió a su lado tenderse a una persona, mas no pudo ver su rostro. Y es así que, noche  tras noche,  esa persona regresaba a su lecho y volvía a ausentarse a la mañana siguiente; ello hizo que Psique sintiera que el amor surgía en su corazón, mas hacia una persona que no había visto jamás.

Eros y Psique en otra de sus múltiples representaciones


Pero las hermanas de Psique no pudieron resistirse a la curiosidad de conocer la persona del esposo de su hermana pequeña y ello pese a que su esposo le advirtió que no las recibiera. Psique  rozó la emoción de poder gozar de la presencia de sus hermanas, y le pidió al viento que las transportara a su palacio. Cuando las hermanas llegaron quedaron sorprendidas por la riqueza en la que vivía Psique y sintieron esa pasión tan terrible que se denomina "celos", así que se decidieron por intentar acabar con la felicidad de Psique y romper su matrimonio. De esta forma empezaron a insistirle y preguntarle sobre el aspecto de su esposo y el motivo por el que jamás se presentaba a ella a la luz del día, haciéndole la advertencia de que era un monstruo. Psique se encontraba embarazada, y sus hermanas, celosas de la felicidad en la que vivía, le llamaron la atención sobre el hecho de que a los monstruos les gustaban las mujeres encinta, pues cuando el bebé naciera, devoraría a ambos. Así le dieron instrucciones sobre la forma de acabar con él, alumbrándole la cara con una lámpara y cortándole la cabeza con un cuchillo.

Psique enseñando a sus hermanas los regalos de Eros
(Fragonard)

Psique,  creyó, en su nobleza de corazón, lo que le dijeron sus hermanas, y se dispuso a poner en práctica cuanto le indicaron, más cuando iluminó con la lámpara el rostro de su amado vió que a su lado yacía el dios del amor, con forma de hombre, y permanecía dormido. Junto a él tenía un arco y unas flechas, Psique se arañó con una de las flechas y la sangre derramada selló su amor por Eros de por vida.
Mas al acercarse a él para besarle la cara, una gota de la lámpara de aceite se derramó sobre el hombro del yaciente y éste se despertó. Inmediatamente se puso en pie, para salir huyendo, volando, mas Psique se aferró a él, de tal forma que juntos salieron del palacio y llegaron a la ladera de una montaña. Eros, regresó junto a su madre, Afrodita, dejando en su esposa en la montaña, pensando en la furia de ésta al saber que se había desposado con Psique.

Psique contemplando a Eros dormido-Begas

Tal era el sufrimiento de Psique que intentó ahogarse en un rio, mas éste la reconoció como la esposa de Eros y le impidió morir. Psique pidió ayuda a Hera y a Deméter, mas ninguna la ayudó, temerosas de la ira de Afrodita.
Cuando Afrodita encontró a Psique, empezó a someterla a duros trabajos, que eran imposible llevar a fin, terminando por azotarla. Mas en estos trabajos encontró la ayuda de diferentes formas de animales, que le hicieron ir sorteando todas las pruebas a las que Afrodita la sometía con tal de acabar con ella.

Eros rescata a Psique, tras abrir el cofre de Perséfone
(Sir Edward Burne-Jones)

Afrodita seguía sin rendirse y recurrió a un último plan, haciéndola que bajara el mundo subterráneo, acompañada de Caronte, y haciéndole la advertencia que para nada debía ayudar a nadie que se lo pidiera. Psique tuvo que ver cómo Afrodita la ponía a prueba, mas aquella tenía que ocuparse de conservar la caja de la belleza que le entregara Perséfone, y conseguiría volver al mundo de los vivos. Así lo hizo la joven Psique, mas todavía Afrodita le tenía otra prueba preparada, advertida como estaba de que no debía de abrir la caja de la belleza; Psique no pudo resistirse y la abrió para intentar aparecer mas bella ante Eros, y descubrió que la caja estaba vacía y que únicamente contenía aire del mundo subterráneo, por lo que, al respirarlo, cayó al suelo y quedó agonizando.

Psique en el mundo subterráneo, de Ernest Hillemacher

No obstante, Eros llegó a tiempo y le extrajo el aire letal. La herida del hombro de Eros ya había sanado y ahora solo le quedaba presentarle a Afrodita a su esposa Psique, la cual se convertiría en diosa y su bebé, en un dios. 
En el Olimpo, Zeus le ofreció ambrosía, el manjar de los dioses, que les hace inmortales, y de esta forma, al igual que Eros, Psique desarrolló alas, ella, de mariposa.




Las historias de Mitología han llegado hasta nosotros por la sencilla razón de que son la forma en la que la tradición ha querido mostrarnos las grandezas y las debilidades humanas, y las fuerzas que nos ponen a prueba en nuestras vidas para llegar a conseguir aquéllo que tanto ansiamos, fundamentalmente en el terreno del amor, en el que se exige un duro sacrificio.
El filósofo Platón nos explicó la naturaleza del amor en el sentido de afirmar que los primeros seres humanos eran criaturas circulares y tenían dos rostros y un solo cuello, cuatro piernas y cuatro brazos. Se desplazaban rodando por el suelo.
Zeus, dios del Olimpo, se enfadó con los humanos cuando éstos desafiaron a los dioses y dividió a cada uno en dos mitades, dejando así a la humanidad con un solo rostro, dos brazos y dos piernas. A tenor de este mito, todos somos la mitad de un todo perdido y todos anhelamos y buscamos la mitad que nos falta. El amor, según esta historia, es el deseo de encontrar la totalidad.

El Mito de Platón


BUEN DIA A TODOS

1 comentario:

  1. Gracias por hacer este tipo de publicaciones que son unos muy hermosos mitos de la vida pasada de los Gigantes del Olimpo.

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