domingo, 3 de enero de 2016

LA TUMBA DE VIRGILIO.






Buen día.
Hubo una vez un poeta, de nombre Virgilio, nacido cerca de Mantua, hacia el año 70 a. C.
De su inspiración nació una bellísima obra La Eneida, en la que cada uno de sus versos conocemos la magnífica exposición de su lengua, el latín.



La Eneida fue iniciada por su autor cuando éste tenía ya cerca de cuarenta años, y en ella trabajó justo hasta antes de su muerte (en el año 19 a. C.). No obstante, y toda vez que no pudo llegar a revisarla, dio las consiguientes instrucciones para que su obra fuera quemada; mas aquél al que encomendó dicha tarea, Octavio Augusto, no cumplió la voluntad de Virgilio, y es así como, hoy en día, todos podemos disfrutar leyendo, una y otra vez, LA ENEIDA.



Virgilio fue enterrado en Nápoles, ciudad en la que había vivido gran parte de existencia, y cuenta la tradición que para su tumba compuso un epitafio, que lo fue grabado en la misma por él mismo, aunque esto es ya algo mas que improbable, y dice así:

                 "Mantua me genuit, Calabria rapuere, tenet nunc
                  Parthenope: cecini pascua, rura, duces"

                 "Mantua me dio la vida, Calabria me la arrebató. Ahora me posee
                  Parthénope; canté a los prados, los campos, los héroes"
               
Un mas que sencillo epitafio para un hombre, un poeta de una gran condición, por su calidad humana y artística.




Nápoles, la ciudad en la que transcurrió la vida de Virgilio, es una de las ciudades mas ruidosas de Europa. En sus calles podemos ser observadores continuos de un bullicio alegre y por el que sus habitantes se comunican entre sí. Los napolitanos son rápidos en la expresión oral, de la misma manera que son rápidos sus coches, el tráfico de su puerto, la gran cantidad de visitantes que todos los días llegan con la ilusión puesta en conocer una de las ciudades mas bellas de Europa (no quedarán defraudados, la conozco personalmente).


Tumba de Virgilio

Mas si bien Virgilio vivió en Nápoles, su cuerpo reposa, para siempre en Posillipo, donde el bullicio napolitano no alcanza a perturbar su paz. Cuenta la tradición que Virgilio murió en Brindisi, en Apulia (tacón de la bota de la península itálica) y que sus restos fueron transportados a la capital de Campania. Al día de hoy, está rodeado de un parque. Mas nos queda por ascender una senda en una colina, y en una hornacina, nos encontramos con un busto de Virgilio, si bien no es aquí donde se halla su tumbra. Todavía debemos continuar camino, y nos encontramos con una columna que nos indica el lugar donde reposan los restos de Leopardi.
Y es precisamente que, en la boca de un túnel que se excavó en el siglo I a.C. y que serviría de comunicación entre Nápoles a Pozzuoli y los Campos Flégreos, donde se encuentra ubicado el monumento funerario de Virgilio. En él hay una planta superior a la que se puede ascender por unas escaleras, y es desde un pasadizo al que nos llevan éstas, desde el que podemos contemplar una magnífica vista de toda la bahía de Nápoles.
Delicioso lugar, para reposar para siempre.




No obstante, este artículo no se acaba aquí, sino que he querido ofreceros una sopresa, en forma de tres obras de arte, cuyo autor es JOSEPH WRIGHT, para la que utiliza el óleo sobre lienzo, y de marcado estilo neoclásico.
Pues bien, su nombre original es La tumba de Virgilio y son tres pinturas, realizadas entre 1779 y 1785. Las pintó durante su estancia en Italia, y en las tres y bajo tres perspectivas diferentes nos muestra Joseph Wright la que, tradicionalmente, se conoce como la tumba del poeta latino Virgilio.
En la primera de las tres pinturas, datada en 1779, se incluye una figura humana, la del poeta Silio Itálico, que fue un gran admirador de Virgilio.
Curiosamente, la técnica empleada por Wright es diferente, en cuanto a la iluminación, pues en sus otras pinturas las escenas están iluminadas a base de velas.


La tumba de Virgilio
Derby Museum and Art Gallery, Reino Unido

La tumba de Virgilio, 1782
Derby Museum and Art Gallery

La tumba de Virgilio, con el sol
entrando a través de las nubes
Datada en 1785, y ubicada en el Ulster
Museum, de Belfast




En La tumba de Virgilio la luz nos la ofrece la luna, una luna que inunda todas y cada unas de las diferentes escenas, y que nos muestran, desde el punto un diferente punto de vista artístico, la belleza de un monumento funerario.

La tumba de Virgilio


Disfrutad tanto del paseo, como de la belleza de la obra de Joseph Wright.
Con mis mejores deseos para todos.


BUEN DÍA A TODOS

Blog incorporado al 
Directorio Hispano de las Artes

Fuentes: Wikipedia.
El cultural.com

2 comentarios:

  1. Extraordinario Rosa...Recordatorio de que debo leer de nuevo La Eneida
    Me han gustado muchísimo los cuadros y los paseos. Un fuerte abrazo y felicidades.

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  2. Extraordinario Rosa...Recordatorio de que debo leer de nuevo La Eneida
    Me han gustado muchísimo los cuadros y los paseos. Un fuerte abrazo y felicidades.

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