lunes, 8 de agosto de 2016

JANE EVELYN ATWOOD.- FOTOPERIODISMO Y REALIDAD.

Jane Evelyn Atwood

Buen día.

Volvemos a reencontrarnos con la fotografía, esa disciplina artística que tantos admiradores, seguidores y aficionados tiene, y de la que son muchos los que han hecho que se la considere como Arte con mayúsculas.



Hoy nos dedicamos a la personalidad y la obra de una mujer de coraje, porque para ser fotoperiodista hay que tener eso, coraje, y valentía, Jane Evelyn Atwood nació en 1947, en Nueva York, pero desde el año 1971 tiene establecida su residencia en París, estando considerada como una de las más importantes dentro del fotoperiodismo mundial. 






El hecho cierto es que la vocación por la cámara no se despertó en Jane en la adolescencia, ni siquiera en su primera juventud, sino que con 30 años fue cuando compró su primera cámara, con el deseo de fotografiar a una serie de prostitutas de la "Rue des Lombards", en París, allá por 1976.
Y fue tal el éxito de este primer trabajo, que viene a demostrar que para servir y bien para algo no hace falta una especial formación, a veces, existe algo innato en la persona, que llegado determinado momento, pues sencillamente queda al descubierto, y todo es cuestión de sacar partido de este genial descubrimiento, que Jane Evelyn Atwood se decidió por seguir trabajando con la cámara, buscando historias que contar para que el mundo las viera, supiera de ellas, y sacara sus conclusiones.





Este primer trabajo fue seguido por otro que llevó a cabo con la Legión Extranjera en el Chad, bajo el tema "los niños ciegos", que le valió el primer premio W. Eugene Smith, en 1980. A este trabajo se fueron sucediendo otros, de singular emoción, como los últimos cinco meses de vida del primer enfermo francés de sida que no tuvo inconveniente en hacer pública su imagen; así como un estudio de cuatro años de las víctimas de minas antipersona que la llevó a viajar por Camboya, Angola, Kosovo, Mozambique y Afganistán. Y otro emotivo reportaje que le llevó tres años de duro trabajo sobre la vida en Haití antes del terremoto que lo devastara en 2010, considerado como uno de los países más pobres del mundo.





No cabe la menor duda que para Jane Evelyn Atwood empezar un proyecto es implicarse durante tiempo y en profundidad, en la medida de que se trata de un compromiso adquirido para llevar al conocimiento del público en general diferentes situaciones, muchas de ellas marcadas por la exclusión, un tema que le fascina. Esta dedicación a tiempo completo hace de Jane E. Atwood una obsesiva de todo aquéllo que emprende y que no termina hasta que considera que el trabajo está perfectamente documentado.





Otro de sus proyectos que también han tenido una gran repercusión fue el que realizó a lo largo de diez años, y sobre cuarenta prisiones en nueve países de Europa, Europa del Este, y Estados Unidos, denunciando la terrible situación de las mujeres que permanecen en prisión, siendo muchas de éstas cárceles consideradas como las peores del mundo en cuanto a condiciones de vida dignas.




Ha documentado acontecimientos y noticias como el terremoto de Kobe, en 1995, los ataques a las Torres Gemelas, el 11 de septiembre de 2001.

En consonancia con la cantidad y calidad de su trabajo ha llevado a cabo múltiples exposiciones tanto individuales como colectivas, y ha realizado reportajes para revistas y periódicos como Life, The New York Times Magazine, Stern, Geo, Paris Match, The Independent, Marie-Claire, Elle....
Y ello unido a la labor humanitaria con la que ha contribuido para con Médicos Sin Fronteras, Handicap International y Acción contra el Hambre.





Mas no cabe la menor duda de que la visión del horror, presente en la obra de Jane E. Atwood nos ofrece la imagen de una mujer en la que predomina la tristeza. No podía ser de otra manera, siendo testigo de tanto dolor y abominación, de angustia, injusticia, que el propio ser humano provoca y que no tiene la más mínima determinación en dejar de hacerlo.

El concienzudo trabajo de JANE EVELYN ATWOOD es una llamada de atención a toda una sociedad que vive y mantiene en su seno esa maldad que es, sin lugar a dudas, innata.



Como consecuencia de toda esta trayectoria ha recibido el reconocimiento público y numerosos premios:

  • el premio W. Eugene Smith en 1980.
  • el Paris Match Grand Prix du Photojournalisme (1990),
  • Premio Leica Oskar Barnack (1997),
  • un premio Alfred Eisenstaedt (1998),
  • Hasselblad Foundation Grant (2003),
  • Premio Charles Flint Kellogg en Artes y Letras del Bard College (2005).

BUEN DÍA A TODOS

Blog incorporado al 
Directorio Hispano de las Artes


Fuentes: 20minutos.es/trasdos.
Cultura inquieta.
Wikipedia.
Fotógrafos en la red.

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