martes, 8 de agosto de 2017

PIERRE-ANTOINE QUILLARD.- LAS CUATRO ESTACIONES.


Pierre-Antoine Quillard

Buen día.

Hoy volvemos a disfrutar con la pintura, y para ello traigo a este espacio a un pintor, más también ilustrador y grabador francés, nacido en París, hacia 1704 y fallecido en Lisboa, en 1773.
Fue precisamente en Lisboa donde desarrolló gran parte de su actividad artística, pues precisamente se trasladó a dicha ciudad a raíz de entrar al servicio del monarca luso, Juan V el Magnánimo.
En la corte portuguesa, Pierre-Antoine Quillard dedicó su actividad no sólo al arte, pues llevó a cabo decoración de interiores, diferentes retratos y retablos, algunos de ellos con temática religiosa, generalizando el gusto por el estilo rococó francés, sino al disfrute de la vida, asistiendo a numerosas fiestas.

La primavera

Si buscamos algún referente en la obra de Quillard podemos señalar a Wateau, si bien no llegó a alcanzar la perfección de éste.
En sendas ocasiones se presentó en la Academia de París, concretamente, en 1924 y 1925, con la intención de obtener el premio Roma. Más ante su fracaso prefirió atender a la invitación que le hizo el naturalista Charles-Frederic de Merveilleux, que le llevó a Portugal, a la vez que le sirvió para colaborar con él, como ilustrador, en su Historia Natural.

Detalle de La Primavera

Estas cuatro deliciosas pinturas que pintó Pierre-Antoine Quillard, tienen como temática LA CUATRO ESTACIONES: PRIMAVERA, VERANO, OTOÑO E INVIERNO, estando datadas entre los años 1725 a 1729, plasmadas en óleo sobre lienzo de dimensiones 42,5 x 33,5 cm.
Este tipo de escenas de género eran particularmente apreciadas por el estilo rococó.
Si observamos las deliciosas escenas, vemos que tres de ellas nos ofrecen imágenes de la naturaleza, en tanto, una de ellas, concretamente, El Invierno, se sitúa en un interior. 
La primavera nos muestra un delicioso jardín, en el que también discurre un río, en tanto los personajes que figuran dibujados lo están en pequeños grupos, y todos ellos disfrutan del momento, mediante el placer de la música y la comunión con la naturaleza. 

El Verano

El verano nos presenta una visión aún más mundana, que roza el erotismo, pues en ella un pequeño grupo de jóvenes se bañan en una zona poco profunda de un río, y todo ello en un ambiente cálido y que nos invita al reposo y a la tranquilidad. 

Detalle de El Verano

Al tratar El otoño, Quillard cambió de emplazamiento, pues, si bien continúan los personajes en una escena al aire libre, se puede ver como un grupo de personas disfrutan de una comida, en el campo, a la entrada de una venta o mesón, en tanto nosotros espectadores asistimos a alegres momentos.

El otoño

Por último, en El invierno la escena se traslada al interior de una casa o vivienda, en la que una familia permanece alrededor de una mesa, los adultos hablan entre sí, y los pequeños permanecen cercanos a la chimenea que calienta el hogar.

El invierno


Las cuatro escenas tienen en común el hecho de que Quillard se sirviera de tonos cálidos, a base de castaños y dorados, lo que viene a traducirse en amabilidad, sentimiento y la siempre buena relación entre los protagonistas de las diferentes escenas.

Detalle de El otoño

Disfruten con estas cuatro preciosas escenas obra de PIERRE-ANTOINE QUILLARD.

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Fuentes: Wikipedia.
Museo Thyssen-Bornemisza.

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