"Un poema es un misterio cuya clave
debe descifrarla el lector"
-Stéphane Mallarmé-
Arcángel de las Tinieblas
"Me miras con tus ojos azules,
nacido del abismo.
Me miras bajo tu crespa cabellera nocturna,
helado cielo fulgurante que adoro.
Bajo tu frente nívea
dos arcos duros amenazan mi vida.
No me fulmines, cede, oh, cede amante y canta.
Naciste de un abismo entreabierto
en el nocturno insomnio de mi pavor solitario.
Humo abisal cuajante te formó, te precisó hermosísimo-
Adelantaste tu planta, todavía brillante de la roca pelada,
y subterráneamente me convocaste al mundo,
al infierno celeste, oh arcángel de la tiniebla.
......
VICENTE ALEIXANDRE "descubrió" la poesía, su poesía a los diecinueve años, yo le descubrí a él con solo diecisiete años, y su lectura se convirtió en una avasalladora necesidad en una adolescente para la que la belleza tenía la urgencia de sentirse escrita.
Fascinación.
Éxtasis.
Barroquismo épico.
Una de las más singulares cualidades de todos los poetas que formaron parte de la GENERACION DEL 27 fue su extraordinaria capacidad para titular sus obras, dar con la denominación exacta para exponer al lector a un climax de apoteósica poética, radical y sublime.
Con SOMBRA DEL PARAÍSO Vicente Aleixandre alcanza el culmen de su poesía, coincidiendo con su madurez, proporcionándole una energía vital hasta entonces reprimida, dándose sastisfación a sí mismo, después de un silencio "cuasi impuesto".
......
Tu cuerpo resonaba remotamente allí, en el horizonte,
humoso mar espeso de deslumbrantes bordes,
labios de muerte bajo nocturnas aves
que graznaban deseo con pegajosas plumas.
Tu frente altiva rozaba estrellas
que afligidamente se apagaban sin vida,
y en la altura metálica, lisa, dura, tus ojos
eran las luminarias de un cielo condenado...
Vicente Aleixandre nos aproxima a la clave sobre la interpretación de estos poemas, en una conocida carta dirigida a Dámaso Alonso: "Estos poemas son visiones de aquel paraíso a que yo llamo juventud, pero que trasciende de una juventud personal para ser como la juventud el mundo. Y por eso yo siento que ese cántico mío no celebra lo que me rodea, sino el mundo para el que nací y en que no me hallo".
En la Edición, introducción y notas de Leopoldo de Luis, Editorial Castalia (Madrid, 1976) a la obra SOMBRA DEL PARAÍSO, amplía la acción motivadora de Aleixandre con una llamada de atención sobre los dos planos temporales de toda poesía de recuerdos: el que se recuerda -que suele idealizarse- y aquel tiempo histórico en el cual escribe el poeta -que suele dramatizarse-. Para Leopoldo de Luis el tiempo histórico adquiere un carácter fundamental en la clave de la obra. No nos encontramos ante una poesía que pueda considerarse o llamarse alegre, es más calificativos como maldad, artificiosidad, pesar o mentira son admisibles.
No cabe la menor duda que Vicente Aleixandre sufrió muchísimo por la muerte de Federico García Lorca; desaparecido Federico, con gran parte de sus amigos exiliados, Vicente vive o sobrevive su exilio interior en su casa de Velintonia, número 3, en ese Madrid oscuro, sombrío de la posguerra.
A todo ello contribuyó una debilitada salud desde su infancia y una tuberculosis renal, que le afectó gravemente, impidiéndole una vida activa normal. A sus relaciones sentimentales con algunas mujeres en su primeros años, siguió una madurez homosexual, si bien Aleixandre nunca reconoció dicha orientación en público. Fue su decisión y su derecho de mantenerla en la intimidad.
Es precisamente este exilio interior el que viene a darnos luz sobre la interpretación de SOMBRA DEL PARAÍSO, en el que aborda la pérdida de su vida anterior, la compañía de sus amigos, muchos de ellos camaradas de la Generación del 27. Relevante resulta la diferencia entre sendas estructuras de la obra, una de ellas que abunda en ese "paraíso" vital, y otra en la que la "sombra" hace acto de presencia.
....
Respirabas sin vientos, pero en mi pecho daba
aletazos sombríos un latido conjunto.
Oh, no, no me toquéis, brisas frías,
labios larguísimos, membranosos avances
de un amor, de una sombra, de una muerte besada.
A la mañana siguiente algo amanecía
apenas entrevisto tras el monte azul, leve,
quizá ilusión, aurora, ¡oh matinal deseo!,
quizá destino cándido bajo la luz del día
.....
No hace falta reseñar en SOMBRA DEL PARAÍSO su barroquismo, una forma explícita de exacerbar el "adorno", apostando por los epítetos y las abundantes estructuras sintácticas, haciendo de su lectura interminable.
¿Qué puede haber de comunidad poética entre Aleixandre y Blake? La intención de que todo quede en una realidad vaga, imprecisa, inaprensible para el lector, aproximándole a una visión mística del verso.
Esa visión que el mismo Aleixandre nos proporciona sobre su homosexualidad, cercando su concepto del amor, el instinto homoerótico que permanece en la "sombra".
SOMBRA DEL PARAÍSO es, ante todo, un libro que nos acerca el misterio de aquello que somos, o mejor, intuimos, entre cuyos poemas los versos tienen el poder de conducirnos por el mundo temporal que Aleixandre pretende, al que inicialmente podemos resistirnos, oponer resistencia que se asienta sobre la realidad, pero a la que renunciamos porque resulta tan "sublime" dejarse llevar por la lucidez de lo que resulta como poco "metafísico".
.....
Pero la noche al cabo cayó pesadamente.
Oh labios turbios, oh carbunclo encendido,
oh torso que te erguiste, tachonado de fuego,
duro cuerpo de lumbre tenebrosa, pujante,
que incrustaste tu testa en los cielos helados.
Por eso yo te miro, Porque la noche reina.
Desnudo ángel de luz muerta, dueño mío.
Por eso miro tu frente, donde dos arcos impasibles
gobiernan mi vida sobre un mundo apagado".
Amar la poesía de VICENTE ALEIXANDRE es introducirse voluntariamente en un mundo de visionarias alegorías, de sombras, luces y desengaños, de dolor y miedo, de dulce tristeza que inunda los corazones solitarios, los cuerpos que devienen mudos por el recuerdo...
Por eso y por mucho más, porque me hizo sentir la EMOCIÓN adolescente de la belleza de la palabra VICENTE ALEIXANDRE es y será mi amor eterno, señor de la belleza y de la palabra que se viste de dolor y de gloria.
Fuentes:
Aleixandre, Vicente: Sombra del paraíso. Edición, introducción y notas de Leopoldo de Luis. Editorial Castalia, Madrid, 1976.
Manuel Vilas, "Letra Internacional, nº 104, otoño, 2009.
SOMBRA DEL PARAÍSO. Vicente Aleixandre.



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