VIAJES
La historia interminable
no pertenece a nadie,
en su oscuridad la paz del buen pecador
sobrecoge su arrepentimiento
en la abundancia de esa espera
de una vida ociosa.
Todo aquello que inició su caída
sigue su trayectoria
llegando al suelo,
continúa un destino sin final.
Los fantasmas, de quienes nunca
nos libramos,
convierten nuestros miedos
en aliados de una suerte impredecible.
Desbordados por una sensación de
ingravidez placentera,
el más brusco de los movimientos
asemeja el viaje de una pluma,
y el sonido de la luz
convierte en cálidas las miradas
de quiénes aún juegan con su inocencia.
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