lunes, 26 de octubre de 2026

LUCIFER -EL PORTADOR DE LA LUZ-

"Podemos alimentar la esperanza de destronar
 al Rey del cielo, cuando el destino de eterna duración,
 ceda su puesto al inconstante Acaso,
 y cuando el Caos dirima la contienda"

John Milton
El Paraíso Perdido

"El ángel caído"
-Alexandre Cabanel-

En esta historia que quiero os resulte lo más amena posible trataré de hacer una semblanza del que fuera conocido como "el portador de la luz", significado del nombre de LUCIFER.
Y para ello nada más acertado que saber quién fue Lucifer.
La palabra Lucifer significa el portador de la luz, una deliciosa manera de hacer referencia a un lucero, en concreto, al lucero del alba, el planeta Venus.
En la mitología griega, Venus tuvo asignado un dios, al que se conoció como Eosphoros, Heosphoros o Fósforo, en tanto en la mitología romana se le conoció como Lucifer. 
La figura de Lucifer ha sido desde los albores de la humanidad un personaje polémico, pues  su existencia estaba considerada como la más alta creación de Dios, un ángel querubín de extraordinaria belleza. Por su condición de querubín poseía dos alas, y estaba encargado de ser el guardián de las estrellas y la luz.
Más justamente por su condición de superioridad sobre los demás, su espíritu se volvió soberbio y orgulloso, queriendo igualarse a quien fuera su creador: Dios.
Sus intenciones le llevaron a crear un ejército de ángeles, provocando una gran rebelión, con la finalidad de destronar a Dios, más éste junto con el Arcángel San Miguel lo vencieron, arrebatándole todos sus atributos y fue condenado al más profundo de los abismos.
El hecho cierto y la lección que podemos extraer de esta historia/leyenda es que Lucifer nos aporta unas más que importantes nociones sobre la naturaleza humana, el libre albedrío y a lo que lleva la ambición desmedida. Asimismo, nos hace reflexionar sobre cuánto de lucha interior entre el bien y el mal existe en el ser humano y la también cuestión de rebelarnos contra las normas establecidas, siempre con la sana intención de buscar lo que venimos a llamar verdad en nuestras vidas.

Izquierda Estatua Lucifer, Catedral Saint Paul en Lieja (Bélgica)
Derecha, El ángel caído, Parque del Retiro, Madrid (España)

La figura de LUCIFER ha servido de inspiración para muchos artistas plásticos, el mundo del arte nos aporta valiosas obras, pinturas y esculturas, fundamentalmente, en las que Lucifer aparece no ya sólo como personaje secundario, sino como absoluto protagonista de la escena que el artista nos ofrece.
Hoy os traigo a este espacio un LUCIFER muy particular, un Lucifer que pese a ser "portador de la luz" su visión nos perturba y nos causa incertidumbre e incluso, cierto pavor.
Este es el caso de una pintura de LUCIFER cuyo autor es el artista alemán FRANZ VON STUCK emblemático pintor de la llamada "Secesión de Munich", un movimiento surgido a principios de 1892, cuando 96 ex miembros de la Asociación de Artistas de Munich crearon la nueva "Asociación de Artistas Visuales de Munich", que pronto cambió su denominación a la "Secesión de Munich".


FRAN VON STUCK es un claro exponente de lo que se conoce como Art Nouveau y simbolismo alemán, siendo su obra de variada temática, si bien se especializó en la representación de la figura humana - también en las formas híbridas - tomando como referente la mitología.
Su obra puede calificarse con el adjetivo de "oscura", toda vez que como buen "simbolista", su lenguaje adquiere un especial significado a través de las formas.
Von Stuck centró su trabajo en hablarnos de la dualidad de la vida y la muerte, el dolor y el placer, plasmar la condición humana bajo diferentes formas.
LUCIFER, la pintura que representa al "ángel caído" pertenece al periodo denominado "monumental oscuro".


Nos encontramos ante una representación de Lucifer no como Satán con forma de criatura monstruosa, sino que sus rasgos resultan ciertamente llamativos, un hombre provisto de alas negras y unos curiosos ojos amarillos que deslumbran.
No obstante, la primera impresión es que el hombre-demonio resulta significativamente humano, encerrando el mensaje de que los seres humanos llevan la maldad en su interior, no les resulta necesaria una fuente o motivación externa. 


Es esta encarnación humana del MAL la que llama poderosamente la atención del espectador, destacando la postura reflexiva que nos recuerda a El pensador de Rodin. Sus ojos se clavan directamente en el espectador, si bien no transmiten ninguna emoción o sentimiento, son unos ojos fríos, con mirada helada, pero del todo humana.
El primer propietario de esta obra fue el rey Fernando de Bulgaria, en Múnich, en 1891, entrando a formar parte de la colección real. En 1930 la pintura es trasladada al Museo Nacional, pasando en 1945 a integrar la Galería Nacional de Arte, en Sofía (Bulgaria).

Para todos los que gustamos de la iconografía religiosa, un detalle que seguro que os gustará. A comienzos del siglo VI, el obispo y teólogo Pseudo Dionisio el Areopagita, en su obra titulada De coelesti hierarchia nos habla sobre la jerarquía celeste y sus funciones en el Reino de Dios.
Es así que divide a los ángeles en nueve órdenes y tres triadas; la primera, está compuesta de serafines, querubines y tronos; la segunda, de virtudes, dominaciones y potestades; la tercera de principados, arcángeles y ángeles.

Y por último, pues para mí supone un recuerdo entrañable el cuadro del ángel de la guarda que siendo una niña tenía en mi habitación y del que hoy tengo una reproducción exacta. 

La existencia de los ángeles custodios es una verdad de fe


"Despierta, levántate o cae para siempre"
- John Milton -




Fuentes:
Wikipedia.
(CC) Miguel Calvo Santos, 27-09-2016.




















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