martes, 14 de diciembre de 2021

ANNA COLEMAN WATTS.- EL "ROSTRO" DE LA HUMANIDAD.



Son innumerables los museos, galerías de arte en los que podemos disfrutar y admirar la obra de grandes escultores que a lo largo de la historia han venido a descubrirnos el potencial del ser humano creando ARTE; más también han existido ARTISTAS diferentes para quienes ha primado el hacer que personas cuyas vidas se habían visto arruinadas y destruidas por las consecuencias de una guerra, quedando sus rostros desfigurados hasta tal extremo que eran incluso repudiados por sus familias.

La historia que vamos a conocer hoy es la de una ESCULTORA, con mayúsculas: ANNA COLEMAN WATTS.





Las consecuencias de la Primera Guerra Mundial por lo que respecta al número de fallecidos fue terrible: ocho millones de soldados perdieron su vida en los campos de batalla, más fueron veinte millones los que resultaron heridos, rotos, desfigurados, seres humanos cuya alma quedó de por vida enterrada en los campos de batalla.




ANNA COLEMAN WATTS había nacido en Bryn Mawr, -Pensilvania-, el 15 de julio de 1878; fueron sus padres John y Mary Watts quienes descubrieron y alentaron la capacidad artística de su hija, precisamente, la escultura, para lo cual procuraron que la joven estudiara en Europa. En 1905 contrajo matrimonio con un doctor Maynard Ladd, más ello no le impidió continuar su formación en el Museum School de Boston, ciudad en la que la pareja residía.



Anna Coleman vio reconocido su trabajo, y llevó a cabo una exposición en San Francisco, entre cuyos trabajos destacaba una escultura de bronce -"Bebés tritones"- que, a día de hoy, adorna una fuente de Boston.

La capacidad artística de Anna no solo abarcaba la escultura, sino que también escribía y pintaba, llegando a publicar una novela en la que la protagonista era una escultora que vivía la experiencia de la guerra.



Con el estallido de la Primera Guerra Mundial, mucho cambió en la vida de Anna Coleman, pues junto con su marido, que dirigía una Oficina de la Cruz Roja en París, se trasladó a dicha ciudad.





Y fue en París donde Anna Coleman conocería a un artista, también escultor, Francis Derwent Wood, quien había empezado a trabajar en la reconstrucción de los rostros de soldados que habían quedado desfigurados en los campos de batalla; la propia Anna quedó impresionada por la magnífica  obra de este hombre y aprendió con él su humana labor.





Francisc D. Wood quiso alistarse como voluntario en la I Primera Guerra Mundial, más al ser ya mayor se ofreció como voluntario para trabajar en las salas de un hospital al que llevaban a grandes heridos, desfigurados por armas; ello le llevó a abrir una clínica especial: el Departamento de Máscaras para Desfiguración Facial, situado en el Third London General Hospital, en Wandsworth; hasta entonces eran utilizadas simples máscaras de goma, si bien y gracias a los nuevos avances de la cirugía reconstructora, Wood empezó a trabajar con finas máscaras de metal, que sutilmente pintadas venían a dar una apariencia de normalidad a rostros terriblemente desfigurados.





Este fue el espíritu con el que Anna Coleman inició su trabajo en el que para llevar a cabo la reconstrucción de un rostro, en primer lugar debía contarse con una fotografía de la persona, antes de que quedara desfigurada, evidentemente, y otra posterior. Inicialmente, Anna llevaba a cabo la confección de un molde con arcilla o yeso, para después, y en base a este molde, crear una prótesis de latón que era debidamente pintada del tono del rostro de la cara del herido. A estas prótesis se le podían añadir incluso un bigote, cejas, pestañas, o cualquier otro signo de identidad a petición de su destinatario.




Una vez confeccionada la máscara o prótesis, y dependiendo de la zona de la cara que debía ser cubierta, era asegurada con unas cuerdas o incluso, con unas lentes; el resultado de este trabajo tan cuidadoso y especial era una auténtica obra de arte, que volvió a dar la "vida" a muchas personas que se escondían de la curiosidad pública, que a sí mismas se consideraban  repulsivas. El hecho es que Anna Coleman dotaba a todas y cada una de sus máscaras de "vida", de "humanidad"  devolviendo a su portador cierta condición de lo que podía ser considerado un rostro  "normal".


Fue en 1919 cuando Anna Coleman regresó a América, y en su curriculum más de 185 máscaras; el caso curioso es que prácticamente no existe actualmente ninguna, por la sencilla razón que sus dueños pedían ser enterrados con ellas.

Gracias a su encomiable labor, en 1932 ANNA COLEMAN WATTS fue nombrada miembro de la Legión de Honor Francesa, así como de la orden de San Sava serbia.




En 1936 se estableció en California junto a su esposo, donde vivió el resto de su vida, falleció el 3 de junio de 1939.

Si existiera un único calificativo con el que reconocer la labor de esta gran mujer que prefirió el anonimato, alentada por su deseo de "devolver" la dignidad a personas que "creían" haberla perdido, por carecer de rostro, sería el de "Curadora de Almas".




Fuentes:
Wikipedia.
https://www.mujeresenlahistoria.com
https://www.elconfidencial.com

sábado, 11 de diciembre de 2021

LP - Everybody's Falling In Love (Official Audio)



BUENA NOCHE

BUENA MÚSICA


 

LEWIS WICKES HINE.- LA FOTOGRAFÍA DOCUMENTAL.


Con la aportación a la fotografía de la obra del estadounidense LEWIS WICKES HINE podemos afirmar, sin la menor duda, que comienza una corriente que llega a denominarse "fotografía documental".


Lewis Hine nació en Oshkosh, el 26 de septiembre de 1874 y falleció en Hasting-on-Hudson, el 3 de noviembre de 1940, siendo la suya una etapa histórica en la que la fotografía trataba de ser reconocida como un arte, y en la que se aceptaba más la estética que el mensaje. Con Lewis Hine se desarrolla una trayectoria que es de tradición humanística, acertando en dar especial importancia a la situación social, aportando la visión de quien, a través del objetivo de una cámara, es capaz de captar las penurias, la miseria y la falta de condiciones de trabajo dignas, especialmente, para los niños.

Es así que gracias a Lewis Hine muchas "historias" de personas del todo anónimas cuyas vidas pueden resultarnos anodinas o insulsas, devienen protagonistas del día a día.

La obra de Lewis Hine es todo un alegato contra la injusticia.






Su trayectoria personal se inicia en base a la formación que recibe en Wisconsin y Chicago, en tanto estudia y trabaja, siendo profesor de Geografía y Ciencias Naturales en la Ethical Culture School de Nueva York, una institución de tendencia izquierdista en la que eran atendidos jóvenes inmigrantes, sobre todo, judíos alemanes, apoyando actividades manuales, artísticas y también fotográficas.  A raíz de ser Graduado en Trabajo Social y Pedagogía, se une a un movimiento reformista, bajo el nombre de Progressive Movement, de la que formaban parte una serie destacada de intelectuales entre los que había filósofos, periodistas, escritores y profesores, todo ellos pidiendo la mejora de las condiciones sociales y de vida de la población trabajadora, y de un grupo muy numerosos por entonces, la infancia.






Todas estas vivencias personales hicieron crecer y reforzar en Lewis Hine lo que ya era un interés inicial: el hacer uso de la fotografía como medio de dar a conocer, mostrar la vida de las personas más humildes, señalando sus carencias y la explotación de que eran objeto en numerosos casos: en el trabajo, en la sociedad, en la escuela.





Sus más conocidas fotografías las encontramos en The Pittburgh Survey que se convirtió en una herramienta fundamental para dar a conocer la vida de precariedad y peligrosidad con la que convivían, en su día a día, los trabajadores.





En el caso de muchas de las fotografías cuyos protagonistas son los niños, las imágenes de éstos que nos capta Lewis Hine van más allá de lo que es mostrarnos su condición de víctimas, sino acercarnos, a través de las miradas, las poses, las expresiones de rostros, todo una situación de desigualdad social.





Cuando estalla la I Guerra Mundial Lewis Hine se traslada a Europa contratado por la Cruz Roja, siendo testigo directo de lo que son las consecuencias de la guerra: muerte, desolación, ruinas, hambres, refugiados; tanto le impactó esta situación vivida que a su regreso a Nueva York su trabajo da un giro radical y se centra en la capacidad del ser humano de soportar, reponerse y ver la posibilidad de un nuevo futuro.






Son de esta etapa vital cuando abundan sus fotografías que nos muestran obreros y obreras en sus puestos de trabajo, siendo su obra más alabada la que realizó en el reportaje a los obreros que trabajaron en la construcción del Empire States Building, entre 1930 y 1931.


De toda esta serie de fotografías, Lewis Hice se decide por publicar el que será su único libro MEN AT WORK.



Pese al éxito del trabajo de Lewis Hine, y siendo considerado uno de los mejores fotógrafos norteamericanos, es requerido para la realización de pocos reportajes, pues algunas agencias consideraban su obra un tanto anticuada y daban prioridad a otras formas de entender la fotografía; es relegado a un segundo plano y habrán de pasar muchos años, incluso después de su fallecimiento, para que la obra magnánima de este gran fotógrafo humanista sea justamente reconocida.




Lewis Hine murió prácticamente en la miseria el 3 de noviembre de 1940, recibiendo un pequeño homenaje por parte de los más jóvenes de la Photo League que organizaron una exposición retrospectiva en el Riverside Museum de Nueva York; precisamente, la Photo League conservó todos los archivos de Hine, incluso anotaciones, cuadernos, hasta que en 1955 pasaron a la George Eastman House que, a día de hoy, alberga una documental extraordinaria de este artista.



Todas y cada una de las imágenes captadas por Lewis Hine son más que un testimonio de su época o expresión de un determinado momento; en todo caso son un posicionamiento firme, un total compromiso para con la denuncia de situaciones tan difíciles como la de los trabajadores/as, adultos, niños, ancianos que solo conocían de la injusticia social, y cuya única finalidad era la de "sobrevivir".


Fuentes:
Wikipedia.
https://www.biografiasyvidas.com
www.mugak.eu/revista-mugak/no-59