domingo, 5 de marzo de 2017

THOMAS ENDER: LA PINTURA DE PAISAJES.

THOMAS ENDER

Buen día.

Dedicamos el artículo de hoy a la pintura de paisajes y en especial, a cómo la vio, la sintió y la expresó, con total plenitud de belleza y sutileza, el pintor austriaco THOMAS ENDER.




La historia del arte viene a denominar paisaje al estudio como género pictórico que viene a representar escenas de la naturaleza, entre las que podemos encontrar, pues montañas, valles, árboles, ríos y bosques. Generalmente, se incluye el cielo -que recibe el nombre técnico de celaje-, siendo las condiciones atmosféricas un elemento más que añadir a la composición. Amén del paisaje que nos brinda la naturaleza, también el paisaje urbano se considera como tal, y si bien, el paisaje viene a plasmar la forma real de éste, pueden existir otros tipos de paisajes como los que nos ofrecen los sueños, de ahí que nos encontremos con paisajes oníricos, de tradición en la pintura surrealista.




Y es bien cierto que en la pintura, la importancia del paisaje fue tomando cada vez mas relevancia, desde que se incorpora como fondo de escenas en otro tipo de géneros, así lo podemos corroborar en la pintura de historia y en el retrato, llegando a convertirse en género autónomo en lo que fue la pintura holandesa del siglo XVII; asimismo, es temática esencial en la pintura japonesa.





Nuestro protagonista de hoy THOMAS ENDER fue un pintor austriaco, nacido el 3 de noviembre de 1793 en Viena, y fallecido en la misma ciudad, el 28 de septiembre de 1875, hermano del también pintor, Johann Ender, especialista en la pintura de retratos. Estudió en la Academia de Bellas Artes de Viena con el profesor Josep Mössmer, y se dedicó a la pintura de paisajes con un reconocido éxito. 
En el año 1816 ganó el primer premio en la Academia de Viena, y un año más tarde viajó a Brasil, con una expedición científica, a raíz de lo cual sus pinturas de paisajes plasmaron igualmente escenas de dicho país, en forma de dibujos y acuarelas.



Fue un hombre que gustó de viajar y conocer mundo, es así como visitó Italia, Palestina, Grecia y París. 
En el año 1836 fue nombrado corrector y poco después profesor en la Academia de Viena, en la que ocupó dicha silla hasta el año 1849.




En la pintura de paisajes de Thomas Ender nos encontramos con escenas de paisajes en los que la naturaleza aparece, en cierta medida, dominada por el hombre, si bien también nos muestra, en ocasiones, una naturaleza grandiosa y abundante.
Es del todo delicioso detenerse en la admiración de obras en las que aparecen campos cultivados, colinas, valles, canales e incluso construcciones humanas. En conjunto Thomas Ender es cultivador del llamado "paisaje clásico", que viene a representar una naturaleza ideal, sublima la idea que tenemos de naturaleza y llega a mostrárnosla perfecta.




Paisajes en los que la presencia del mar y las playas son una constante, ríos o riachuelos, diferentes formaciones del clima y variadas condiciones atmosféricas vienen a expresar el sentimiento que nuestro protagonista de hoy, THOMAS ENDER sentía y que nos manifestó por medio de sus deliciosas obras, en las que los tonos claros resaltan sobre los oscuros, dando al conjunto una visión de total nitidez y que nos invita a disfrutar con su contemplación.

Ustedes disfruten de estos deliciosos paisajes.




BUEN DÍA A TODOS

PURA KASTIGÁ

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sábado, 4 de marzo de 2017

Coldplay - Hypnotised (Official Lyric Video)



MUSIC IS LIFE




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PURA KASTIGÁ

JACQUES LOYSEL: LA GRANDE NÉVROSE.




Buen día.

Para el artículo de hoy me sirve de referencia una más que extraordinaria subasta que el pasado 16 de febrero se celebró en la reconocida galería londinense Sotheby´s, y todo ello bajo el título "Erotismo: pasión y deseo", contando con un total de 100 obras de diferentes artistas, desde la antigüedad hasta nuestros días,-entre ellos, genios como Pablo Picasso y Lucien Freud-  y en disciplinas como la fotografía, la pintura, la escultura y el dibujo, todo ello con la temática común del erotismo.

Sede londinense de Sotheby´s

La recaudación total llegó a la suma de 5,25 millones de libras, y buena parte de esa cantidad se la debemos a una pieza, una escultura obra del escultor francés JACQUES LOYSEL, que obedece al nombre de La grande névrose, un mármol datado en 1896, que llegó a multiplicar por diez su precio estimado y se remató por un total de 1,86 millones de libras, el equivalente en euros a 2,17 millones.



En La grande névrose nos participamos del hecho de que partiendo de los cánones clásicos de belleza, Loysel desarrolla la expresión del "éxtasis carnal", y todo ello mediante la representación del cuerpo de una mujer desnudo "en completa tensión".
En el catálogo de la colección se dice expresamente que el cuerpo de la mujer "está representado intacto, con gran realismo", y que "el esfuerzo del artista se dirige hacia la captura de la plasticidad de la forma humana, la densidad de la carne y la solidez del músculo".



Mas detengámonos un poco en el deleite por la admiración de esta obra y en el conocimiento de su autor, Jacques Loysel.

Jacques Loysel nació en el castillo de Vivier des Landres, del que eran dueños sus padres, en la pequeña localidad de Courcelles-de-Touraine, municipio de Château-la-Vallière, en Indre-et-Loire. Su padre, Leo Felix Loysel era hijo de un rico comerciante de textiles, por lo que al joven Jacques no se le pusieron impedimientos para que eligiera ser pintor, y para ello fue alumno de Troyon y de Théodore Rousseau; su madre, Anne Dufour, era también hija de un industrial azucarero, de París.
Una vez terminados sus estudios secundarios Jacques Loysel entró en la Escuela Nacional de Bellas Artes de Paris, teniendo como maestros a escultores famosos.
Gracias a su participación en el Salón de 1894 obtuvo una medalla, en 1897 una beca de viaje y una medalla, en la Exposición universal de París, en 1900.
Su vida en París transcurrió en una mansión que adquirió en la rue de Prony, en la que podía disfrutar de un jardín privado.
En su producción destacan  decenas de estatuas de bronce de bailarinas desnudas.





Sin lugar a dudas, la mejor de todas sus obras es la escultura que se conoce con el nombre de La grande névrose, realizada en mármol, y cuyo tema oscila entre lo que se puede considerar como éxtasis carnal y la exaltación dolorosa.
Cuando en el año 1896 esta bellísima escultura se exhibió en el Salón de París causó una gran admiración, en gran medida por la más que sublime exaltación de lo que es la belleza femenina, cuyas curvas alimentan la mirada del espectador y la envuelven en una sensualidad de la que destaca su elegancia, si bien también nos llama la atención la poderosa lucha interior que se descubre en la figura.


El título de la obra "La grande névrose" viene a identificar una patología que en el siglo XIX era reconocida bajo el nombre de "histeria", una forma de afección de los nervios, que quedaba reflejada en expresiones cargadas de fascinación, pero a la vez que nos mostraban temor y hasta dónde podían llegar las obsesiones. Una sociedad que se extralimitaba en sus excesos y que caía en brazos de un mal con una sintomatología clínica, con diferentes desórdenes en el comportamiento.
Esta afección supuso para los artistas una fuente de inspiración, pues les situaba en la barrera de la representación de los grandes peligros en los que el ser humano puede caer, víctima de la incapacidad de poner límites a sus deseos.



Si observamos el rostro de la mujer, que es una joven vemos su expresión que se aproxima a la languidez, con ojos y labios entrecerrados, una poderosa y fuerte tensión sacude su cuerpo, lo que nos lleva a pensar en el hecho de que la joven en cuestión está en trance y éxtasis. Su pelo largo aparece del todo esparcido.


Y bien es cierto que en esta escultura encontramos reminiscencias de la conocida escultura de Bernini, El éxtasis de la beata Ludovica Albertoni, así como de La Danaide, de Auguste Rodin.



El éxtasis de la beata Ludovica Albertoni

La Danaide


En todas ellas se explora la maravillosa expresión del cuerpo femenino, cuyas curvas invitan al espectador a especular sobre el origen de tal estado de excitación.

Ustedes disfruten de esta deliciosa escultura.



BUEN DÍA A TODOS

PURA KASTIGÁ

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Fuentes: ayudamosconocer.com
www.20minutos.es
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jueves, 2 de marzo de 2017

AMOMIPOESIA.- VALS



VALS

Nuestro final no será de cuento de hadas,
yo no soy tu príncipe
ni tú has olvidado tu zapato de cristal.

Nuestros besos no hablan de amor verdadero,
perdidas fueron esperanzas
avaladas por suerte de varitas mágicas.

Tu rostro blanco nácar dibuja una triste mueca
y mis brazos en tu cintura resbalan
acariciando la soledad.

Recurro a la alquimia de mis sentimientos
agotadas todas las fórmulas de manual.

Es hora de mirarnos cara a cara
y dejar de bailar al ritmo del vals.



Rosa Freyre del Hoyo.

Fotograma: El Gatopardo.


Justin Timberlake - CAN'T STOP THE FEELING! (89th Academy Awards Performance)



GENIAL, JUSTIN TIMBERLAKE
(la chica vestida de dorado que baila al final a su lado es su esposa, Jessica Biel)




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PURA KASTIGÁ

miércoles, 1 de marzo de 2017

AC/DC - Highway to Hell



MUSIC IS LIFE




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PURA KASTIGÁ

GILBERT GARCIN: LA VOCACIÓN TARDÍA DE UN FOTÓGRAFO SURREALISTA.


Gilbert Garcin

Buen día.


Si algo llama la atención a cualquiera que pueda interesarse por la biografía de GILBERT GARCIN, sin tener en cuenta inicialmennte su obra, por supuesto, es el nacimiento de su vocación, que lo fue de una forma un tanto surrealista, porque el hecho cierto es que Gilbert Garcin trabajaba hasta que cumplió la edad de jubilarse, con 65 años,  en un negocio de fabricación de lámparas en Marsella.






Y es curiosamente, cuando le llega el momento de tomarse un respiro, de descansar, cuando descubre que lo que verdaderamente le gusta, lo que le da "vida", es la fotografía.
Según sus propias palabras: "Trabajo más que cuando me dedicaba a mi negocio porque ahora no lo hago por dinero, sino por pasión y la pasión no tiene límites".






Su lenguaje fotográfico nos recuerda, en numerosas ocasiones, a la obra de Magritte, exponente del surrealismo, nos sitúa en espectadores de la más que deliciosa belleza que existe en su interior, avalada por muchos años de observación.




GILBERT GARCIN nació en La Ciotat, cerca de Marsella, en 1929. Durante la mayor parte de su vida, o mejor, tal vez, existencia se dedicó, como ya he indicado a un negocio de fabricación de lámparas, comenzando su carrera artística en el año 1995, con 65 años de edad, a partir de su participación en un festival de Rencontres d´Arles, participando en distintos talleres con varios fotógrafos, entre los que podemos destacar a Pascal Dolemieux.

Ello no le ha impedido la publicación de varios libros, amén de que su obra ha conocido más de cien exposiciones individuales, e incluso, colectivas, en países como Francia, Grecia, Portugal, Cuba, Estados Unidos, Brasil, Canadá, y Hungría, entre otros.





La obra de Gilbert Garcin juega con algo tan presente en nuestros días como es el absurdo, lo extraño, las ilusiones y las angustias que nos alcanzan a todos los seres humanos. Es su obra la manifestación de la gran comedia de la humanidad, una curiosa broma, en la que, a veces, se roza el patetismo. Son imágenes en blanco y negro, que nos acercan al cine mudo de Jacques Tati y de Chaplin.





El trabajo fotográfico de Garcín se basa en el fotomontaje, sirviéndose fundamentalmente de técnicas analógicas. En gran parte de sus fotografías aparece él y su esposa, siendo protagonistas de las más que surrealistas imágenes que, en ocasiones, tienen como referente personajes mitológicos.

Y es de reseñar que en las fotografías en las que Gilbert Garcín aparece va vestido con un viejo gabán que pertenecía a su abuelo, así como traje y sombrero, que es un homenaje a Magritte.





Con el sentido del humor que le caracteriza, el de la persona, artista, despojado de todo el ímpetu que supone la juventud y con la templanza en su expresividad que le aporta el tiempo vivido, admite que para posar en sus fotos podría haber contratado a otra persona, pero que no le tendría disponible las 24 horas del día. Y manifiesta, abiertamente, que no por el hecho de tener más edad se es más sabio.

Aconseja a los jóvenes artistas que "comiencen a practicar seriamente a partir de los 65 años".






Y bien es cierto que llegada esa edad, en su persona nació la necesidad de empezar de nuevo, no quería ser un jubilado cualquiera, sin ninguna actividad que le reportara creatividad.
Es la suya, tal y como podemos apreciar en sus fotos, una apremiante voluntad de comunicar.

"Me sumergí en el arte de la fotografía como cuando te zambulles en el mar, de cabeza y al fondo, y enseguida descubrí que en mi etapa anterior yo había sido una esponja que había retenido un montón de cosas interesantes. Todas esas ideas e imágenes que yo había apilado a lo largo de mi vida terminaron, al final, por resurgir".(Gilbert Garcin).



En ocasiones y para aquellos que sienten que la obra de su vida aún está por comenzar, por desarrollarse, el tiempo no conoce de límites, y las oportunidades son cuestión de voluntad y de valor.

Ustedes disfruten de este más que genial "jubilado".





BUENAS TARDES A TODOS

PURA KASTIGÁ

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Fuentes: Wikipedia.
www.elpais.com