lunes, 13 de junio de 2022

IRENE NÉMIROVSKY.- "SUITE FRANCESA"



IRENE NÉMIROVSKY hubiera sido una víctima más desconocida del holocausto nazi si no hubiera sido por su profesión: escritora.

Irene Némirovsky nació en Kiev en el seno de una familia más que acomodada, pues su padre León  Némirovsky era uno de los banqueros judíos más ricos de Rusia; este hecho fue decisivo en la vida de la familia cuando a raíz de la revolución bolchevique tuvieron que huir estableciéndose en París en 1919. Previamente, habían pasado todo un año escondidos, mientras los acontecimientos se precipitaban y los privilegios de las familias como las de Irene terminaron radicalmente; es más, la cabeza de su padre llegó a tener precio, lo que obligó a una que escaparan disfrazados de campesinos.





Siendo hija única y dada la posición económica familiar, Irene recibió una exquisita educación, si bien los recuerdos que ella misma tenía de su infancia, principalmente de su madre, a la que definía como una mujer fría y frívola; la joven fue educada por una institutriz francesa, y llegó a dominar varios idiomas, el francés, el ruso, el polaco, el inglés, el euskera, el finés y también el yiddish.

Posteriormente se decantó por estudiar Letras en la Universidad de la Sorbonne y entró a formar parte de un círculo de escritores entre los que se encontraban Joseph Kessel y Jean Cocteau; fue entonces cuando conoció al que se convertiría en su esposo, Michael Epstein y también padre de sus dos hijas.






La primera de sus obras que vio la luz fue "David Golder", en 1929, que alcanzó un gran éxito, si bien Irene Némirovsky optó por presentar su novela de forma anónima a la editorial, siendo consciente de que al ser judía y mujer tenía pocas posibilidades de que la aceptaran; mas tarde el editor Bernard Grasset tuvo que publicar un anuncio en la prensa con la finalidad de que fuera conocido el autor de tan excelente obra literaria. Poco después publicaría una nueva novela en la que se reconocen determinados aspectos de su propia vida familiar, "El Baile".

Como consecuencia del avance del antisemitismo, y que en 1938 se le negó a Irene Némirovsky se le negó la nacionalidad francesa, pese a que se convirtió al catolicismo, la creación del primer "estatuto judío", en 1940, a instancias del mariscal Petain, el matrimonio tuvo que escapar de París y refugiarse en un pequeño pueblo lo que no impidió que tuvieran que coser la estrella amarilla en sus ropas.



Desgraciadamente, dos años después, en 1942, Irene fue arrestada y deportada a Auschwitz donde murió de tifus, pese a todos los esfuerzos de su esposo por lograr rescatarla, aunque éste corrió idéntica suerte tres meses más tarde. Afortunadamente, sus dos hijas lograron salvarse gracias a la intervención de unos amigos y vecinos.





Ambas jóvenes -que consiguieron salvar manuscritos de su madre- marcharon a casa de su abuela en Niza, pero ésta las rechazó, alegando que su lugar estaba en un orfanato. Precisamente de este manuscrito vería posteriormente la luz su obra literaria más emblemática "SUITE FRANCESA", en 2004.

El hecho cierto es que Irene Némirovsky tan sólo terminó las dos primeras partes de las tres debían integrar la novela, escrita con letra minúscula en un único cuaderno, Tempête en juin y Dolce.




Está considerada como una de las más exactas obras literarias que hace un retrato de la Segunda Guerra Mundial, desde el escenario de una Francia ocupada por Alemania. La primera parte Tempete en juin se centra en la huida de los habitantes de la ciudad de París, en el tiempo en el que se desarrolló la invasión alemana; la segunda parte, Dolce, tiene como escenario un pequeño pueblo de provincias, Bussy, durante parte de la ocupación. Si bien se consideran partes de un mismo libro, el hecho es que son totalmente diferentes e independientes.

El hecho de que su publicación no lo fuera hasta el año 2004 fue  consecuencia del hecho de que la hija mayor de Irene nunca llegó a leer este documento inédito, pensando que se trataba de un diario de su madre, evitando así recordar el dolor que vivió hasta su muerte.

La tercera parte de esta obra obedece al título de Captivité, de la que Irene Némirovsky sólo llegó a hacer un pequeño esquema. Una cuarta y quinta parte sólo conservan sus títulos iniciales: Batailles y La Paix.




La primera edición de SUITE FRANCESA la llevó a cabo la editorial Denoëll (París), con un prefacio de Myriam Anissimov, y en la que podemos encontrar diferentes extractos de cartas con su esposo y con su editor, Albin Michel. Fue gracias a sus dos hijas, Denise y Elisabeth que conservaron durante años el pequeño cuaderno de su madre, hoy podemos leer SUITE FRANCESA, a la que se le concedió el Premio Renaudot, ese mismo año, a título póstumo.




Asimismo, a novela fue llevada al cine en 2015 por Saul Dibb.



Fuentes:
https://www.lecturalia.com
https://es.wikipedia.org
https://mujeresbacanas.com


sábado, 11 de junio de 2022

Leiva, Gaby Moreno - Con El Pañuelo En los Ojos




BUENA NOCHE

BUENA MÚSICA



 

PIERRE LE- TAN.- LA SIMBIOSIS ENTRE ORIENTE Y OCCIDENTE EN EL DIBUJO Y LA ILUSTRACIÓN.




Hace apenas tres años que PIERRE LE- TAN nos abandonó, pero su obra artística perdura y sigue vigente; si su trabajo adquiere la categoría de excepcional, lo es en base a su forma de entender el arte, mezcla de dos mundos radicalmente opuestos: oriente y occidente.





Nacido en París en 1950 de madre parisina y padre indochino, el pintor Le-Pho, quién se trasladó a Europa con la finalidad de conocer la tradición pictórica flamenca y renacentista y acabó instalándose en París, donde nacería su hijo.

Es así cómo el trabajo de PIERRE LE- TAN se manifiesta, tanto en la pintura, la ilustración y el dibujo a través de una mirada que viene a combinar la figuración más moderna, de la que es la línea clara de Hergé y la sofisticación y delicadeza del mundo oriental.






Los dibujos de Le- Tan encierran un refinamiento partiendo de una mirada oriental que nos acerca a un mundo poblado por intrigas y desolación. Como gran ilustrador que fue sus obras han sido publicadas por The New Yorker, Vogue Décoration o The World of interiors, a la vez que como ilustración dentro de diferentes textos literarios.





No obstante, como escritor destacan dos obras, ambas ilustradas, que nos recuerdan su especial vinculación, a razón de sus portadas, con Patrick Modiano, la publicada en 1996, con el título Carnet tangerois, teniendo como escenario el Tánger más cosmopolita y una serie de personajes del todo originales; y la más que deliciosa París de ma jenuesse, editada en 1988, y cuya edición publicada en 2019, que el propio Le- Tan estaba corrigiendo poco antes de fallecer; un extraordinario paseo parisino por los lugares tanto geográficos como anímicos de su infancia y juventud, los bulevares, ambientes, todo aquello que significó de enriquecimiento para su posterior trayectoria artística.





La obra artística de Le- Tan es toda ella de un delicioso recorrido nostálgico, como si su memoria quisiera vivir continuamente escenarios y recuerdos a los que adorna con especial refinamiento, y como ya he venido en indicar una mezcla de la cultura del siglo XX en lo que es su expresión más cosmopolita con la exquisita cultura asiática.

Y es que sus dibujos son en sí mismos relatos, no sólo son imágenes sino una forma de literatura que nos acerca a entender la vida y acercarnos a nuestro propio mundo interior. Es así que su estilo podría definirse como delicado y elegante, dotado de una mirada lírica de la que resulta un lenguaje propio, destacando fundamentalmente sus nocturnos, en los que las calles aparecen alumbradas por tenues farolas, los jardines nos llenan de inquietud y los paseantes se nos transforman en seres oníricos; todo ello no es más que un reflejo de ese profundo mundo interior que solo Le- Tan sabía rescatar y exteriorizar.





Un muerte temprana con sólo 69 años ha venido a dejar sin terminar la excepcional inquietud de este artista, más su legado es toda una joya irrepetible para el mundo del arte y sus admiradores.




Fuentes:
https://el pais.com/cultura
https://www.museoreinasofia.es

jueves, 9 de junio de 2022

Black Strobe - I'm A Man



BUENA NOCHE

BUENA MÚSICA




 

Robbie Williams | Angels (XXV)



BUENA NOCHE


BUENA MÚSICA



 

HERBERT JAMES DRAPER.- LA PINTURA INGLESA DE LA ÉPOCA VICTORIANA.



De entre las diferentes etapas que el arte ha desarrollado una más que abundante producción y de una gran calidad, es el estilo imperante durante la época victoriana, tanto en arquitectura, moda, literatura, así como artes decorativas y visuales, destacando una singular combinación entre lo romántico y lo gótico, que viene a resaltar la delicadeza por los detalles y, por supuesto, la belleza, dentro de lo que se puede considerar como elegante y diferente.

Esta etapa se impuso durante el reinado de la reina Victoria de Gran Bretaña desde mediados a finales del siglo XIX.




Uno de los grandes destacados pintores de este estilo fue el pintor inglés HERBERT JAMES DRAPER, nacido en Londres en 1863 y fallecido en 1920.

Realizó estudios de arte en la Real Academia de Londres, ampliando su formación en sus viajes que realizó tanto a Roma como a París, entre los años 1888 y 1892; su trabajo abarcó incluso la ilustración, si bien fue su obra pictórica la más destacada, empezando a ser reconocido hacia 1894 por sus cuadros de temática mayormente mitológica de la que fuera antigua Grecia.


Una de sus más bellas obras EL LAMENTO POR ÍCARO le hizo ganar la medalla de oro de la Exposición Universal de Paris en 1900.

Herbert J. Draper dotó a sus obras de una destacada potencia, a lo que unió su sensualidad e imaginación; por entonces, alcanzó un más que notable éxito, si bien con el tiempo su trabajo fue olvidándose. Afortunadamente, hoy en día sus obras están muy valoradas, y han sido adquiridas por diferentes galerías de arte, precisamente, EL LAMENTO POR ÍCARO fue adquirida por el legado Chantrey.




La técnica pictórica de Herbert J. Draper se caracteriza por la combinación de dibujos de figuras con cierta técnica puntillista que lleva unida una paleta de colores en gran medida impresionista.

En los que fueran los últimos años de su vida Herbert J. Draper fue perdiendo interés por su tema favorito: la mitología, y se decantó por el retrato, si bien este aspecto de su pintura nunca tuvo gran relevancia.



Una de las más hermosas pinturas de Herbert J. Draper es la que tiene por título ULISES Y LAS SIRENAS, datada en 1909, y evidentemente, de carácter mitológico, teniendo como tema el mito de Ulises, tal y como aparece descrito en el canto XII de La Odisea.

Ulises fue advertido por la diosa Circe del peligro que significaba el hecho de escuchar el canto de las Sirenas, por lo que ordenó a todos sus remeros taparse los oídos con cera y él se hizo atar en el mástil de la nave. Cuando las sirenas iniciaron sus cantos Ulises se sentía tan atraído por ellas que pedía le liberasen, más su tripulación tenía el encargo de amarrarle aún con más fuerza; fue así que, según la mitología, Ulises ha sido el único ser humano que ha podido escuchar el canto de las sirenas y sobrevivir al embrujo de éstas, ya que devoraban a todos los que se entregaban a ellas.

Actualmente, y para que sirva de dato del reconocimiento de la obra de este pintor academicista, una de sus obras LA DONCELLA DEL MAR fue vendida en 2010 por la escalofriante cifra de 1,4 millones de dólares.






Fuentes:
Wikipedia.
https://historia-arte.com

 

lunes, 6 de junio de 2022

ISABEL VILLAR ORTIZ DE URBINA.- LA PINTURA ES UNA FORMA DE REBELIÓN.





La figura de la pintora española ISABEL VILLAR ORTIZ DE URBINA, nacida en Salamanca, el 8 de marzo de 1934 se ha convertido en todo un referente en el arte por su especial tratamiento de la figura de la mujer, haciéndola protagonista de prácticamente toda su obra, desde sus días cotidianos a aquéllos en los que la fantasía domina el escenario.




Isabel Villar nació en el seno de una familia burguesa acomodada, siendo la tercera de cinco hijos; su padre, Miguel Villar Rodriguez era ingeniero de montes, y como consecuencia de su traslado a Ávila, la familia pasó a vivir en dicha ciudad, amén de los inviernos que transcurrieron en Salamanca.
Desde muy pequeña destacó por su capacidad para el dibujo de ahí que empezara a asistir a clases de pintura en la Escuela de Bellas Artes de San Eloy, lo que compaginaba con el colegio.
Su especial dedicación le valió sendos Premios de Pintura y Dibujo y ampliar su formación en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid. Fue precisamente su estancia en Madrid la que marcó profundamente su futuro como pintora, pues empezó a relacionarse con otras mujeres pintoras de su generación, entre ellas, Isabel Quintanilla y Amalia Avia.





No obstante, Isabel Villar nunca se cerró a su "convivencia" artística con colectivos de hombres pintores, siendo así que en algunos de ellos llegó a ser la única mujer, grupos como "La Cepa", "Koiné" y "Tormes" que le permitieron abarcar los más amplios escenarios.
Fue en 1957 cuando Isabel Villar lleva a cabo su primera exposición colectiva en la Casa de Salamanca en Madrid, junto con otros pintores como Tere Gaite, Manolo Marcos o Luis González Sierra.
Un año más tarde se estrena con una exposición individual en la sala Miranda de Salamanca, una experiencia que sería sólo el comienzo de Isabel Villar como pintora en escenarios individuales; en 1959 consiguió con su trabajo "Maternidad", el Premio Sésamo de Pintura, en una etapa de su evolución en la que transita entre el retrato y el paisaje, si bien el tratamiento de la mujer en su obra irá poco a poco tomando protagonismo.



En paralelo su vida personal conoce del matrimonio con el pintor Eduardo Sanz, con el que viviría en Santander y del que nacería su único hijo, Sergio..
Durante un periodo de su vida, quizá coincidente con el nacimiento y crianza de su hijo, Isabel Villar abandona un poco su carrera, más vuelve a finales de los sesenta con una nueva exposición individual en la Galería Sen de Madrid en 1971, con enorme éxito.






Es a partir de este momento cuando la obra de Isabel Villar se configura más con un carácter totalmente personal, decantándose por la figuración, en la que destaca la más que clara iconografía y la representación de los paisajes de una forma totalmente íntima; es así como Isabel Villar nos ofrece su maravilloso mundo interior, en el que todo, desde los personajes hasta los símbolos nos llevan a otra realidad.
Aunque en algún momento pueda dar la impresión de que existe cierta ingenuidad en su trabajo lo cierto es que detrás de esta imagen descubrimos un gran fondo irónico, para lo cual Isabel Villar hace acopio no ya sólo de su formación, sino de los grandes conocimientos de la historia del arte que encontramos a modo de pequeños detalles en su obra.








Su temática nos introduce en temas tan candentes como la raza, el género así como lo que de patriarcal y retrógrado permanece anclado en una sociedad a la que le hace una dura crítica.
El tratamiento que Isabel Villar hace de la figura femenina en su trabajo nos lleva ser conscientes de la existencia de una mujer en busca de su libertad, consciente de su cuerpo y de su alma.
En definitiva, su obra es una grandiosa fábula en la que la mujer nos va ofreciendo en escenarios del todo inverosímiles la posibilidad de nuevas realidades compatibles con una riqueza cromática y lírica que son puro lirismo.



 



La obra artística de Isabel Villar podemos disfrutarla en colecciones individuales, más también en museos y galerías, como el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el Museo del Vaticano en Roma, la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, la Fundación Camilo José Cela, la Fundación La Caixa y otras muchas.
Isabel Villar ha sido desde sus inicios una artista contracorriente en todos los sentidos, libre de normas, libre de pensamiento, libre de expresión.









Fuentes:
Wikipedia.
https://womanarthouse.com
https://teatenerife.es