martes, 21 de noviembre de 2017

Empire Of The Sun - Way To Go


BUENA MÚSICA




JOHN GEORGE BROWN.- LA INFANCIA ES PROTAGONISTA.

John George Brown
(Autorretrato)


Buen día.


No cabe la menor duda de que son muchas las personas que buscan encontrar en lo que es la pintura la reproducción o acercamiento a escenas que nos resultan amables y gozosas, y es así que siempre ha tenido un gran éxito la pintura de paisajes, y las escenas familiares.

Por supuesto, otra de las más que deliciosas temáticas que han abordado algunos pintores es la de mostrarnos ese maravilloso mundo que es el de nuestros pequeños en sus más que divertidos o entrañables aspectos.





Entre muchos de los que nos han hecho gozar con esta temática se encuentra el pintor inglés JOHN GEORGE BROWN, nacido el 11 de noviembre de 1831 en Durham, Inglaterra, y fallecido el 8 de febrero de 1913, en la ciudad de Nueva York.

El mundo de la infancia fue un  tema recurrente en lo que concierne a su trayectoria artística, y por el que recibió innumerables muestras de aceptación a nivel de pintor. 



Nacido en el seno de una familia en la que su padre ejercía de abogado, que se arruinó con una familia a su cargo, el pequeño John empezó a trabajar como aprendiz en el taller de un tallador de cristal de Newcastle-on-Tyne, hasta cumplir los veintiún años.
El trabajo lo compaginó con los estudios en la Escuela Desing, teniendo como profesor a William Bell Scott, por lo que acudía a clases nocturnas que lo fueron desde 1849 a 1852. Durante los dos años sucesivos trabajó en las cristalerías Holyrood de Edimburgo, a la vez que seguía formándose en la Trustees Academy con Roger Scott Lauder.



Recién cumplidos los 22 años, viajó a Nueva York, instalándose en el barrio de Brooklyn, y trabajando en la Flint Glass Company de Brooklyn, de la que era propietario William Owen.
El tesón de John George Brown le ayudó a continuar formándose y es así como, con independencia de trabajar, estudió en la Graham Arts School, donde impartían clases gratuitas, para después continuar en la National Academy of Desing, junto a Thomas Seir Cummings.
Brown contrajo matrimonio en 1855 con la hija de Owen, y fue gracias al apoyo económico de su suegro que, por fin, pudo hacer realidad su sueño: abrir un estudio de pintor retratista.
Más no fue sólo la ayuda de Owen la que impulsó a Brown sino también la del marchante de arte Samuel S.P. Avery.



Desde que se estableció en Nueva York su carrera artística se vio muy favorecida, es más sus relaciones con el mundo del arte se fortalecieron al ser elegido miembro de la National Academy, en 1861, ocupando el cargo de vicepresidente entre 1899 a 1904.
Sus primeras pinturas en las que reflejaba el mundo de los pequeños en las calles de la ciudad de Nueva York le hicieron no sólo famoso, sino también rico, lo que le llevó a registrar los derechos de autor sobre sus obras, pues dada su popularidad eran reproducidas en forma de carteles o fotografías.





El hecho cierto es que John George Brown mantuvo durante toda su vida una gran actividad, ya que en 1867 fue elegido miembro fundador de la American Watercolor Society, de la que fue su presidente, entre los años 1887 a 1904.
Era habitual en él viajar al continente, y así lo hizo, junto al marchante John Snedecor, en 1870, visitando Londres y París.
Era su pasión el visitar y conocer todas las diferentes zonas de Nueva York, tanto las de carácter rural como la isla Grand Manan en la Bahía de Fundy.




Un hombre incansable y un artista que supo captar con total veracidad y vida cuanto de hermoso puede observarse en un pequeño, niños y niñas, enfrascados en sus actividades y juegos cotidianos, que hacen las delicias de los que contemplan sus obras, y nos llevan a nuestra niñez, a los tiempos en los que sólo teníamos eso...tiempo y mucha vida por delante.

John George Brown falleció en Nueva York el 8 de febrero de 1913, a raíz de una neumonía, dejándonos un legado del todo maravilloso.


"LA VIDA ES LA INFANCIA DE NUESTRA INMORTALIDAD"
(GOETHE)



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Fuentes: www.museothyssen.org.
Wikipedia.es

domingo, 19 de noviembre de 2017

Bebe - Diferentemente iguales (Videoclip Oficial)



BUENA MÚSICA


JAKE Y DINOS CHAPMAN: LOS DESASTRES DE LA GUERRA (GOYA)

Jake y Dinos Chapman

Buen día.

Para quienes vivieron y conocieron de los movimientos artísticos que surgieron en los años 90 del pasado siglo XX no les resulta desconocido uno que vino a llamarse Young British Artits, cuyo promotor fue Carlos Saatchi, coleccionista de arte y propietario de una galería de su mismo nombre. 

Este movimiento artístico llegó a alcanzar una cierta fama pues basaba su idea de lo que significa "arte", mediante una visión iconoclasta para las que se servían de una técnica de choque.


La mayoría de estos jóvenes artistas habían estudiado en la escuela Goldsmith College Art de Londres, y entre sus más destacados exponentes estaban los Chapman Brothers: Jake y Dinos Chapman.
Ambos jóvenes se iniciaron en el arte cuando finalizaron sus estudios en la escuela Royal College of Art, en 1990, y tan sólo un año más tarde y gracias a su diorama Disasters of War, obtuvieron el favor no sólo de la crítica, sino también del público.
En esta su primera obra recrearon figuras que salían en los "Desastres de la Guerra" de Goya, procediendo después a modificarlas, creando así una pila de cuerpos amorfos. 



Más este sólo fue el principio de otras muchas manifestaciones que les hicieron famosos dentro del mundo artístico, destacando la exposición The Chapman Family Collection.
Su obra llama poderosamente la atención por lo que de tergiversación viene a representar de lo que es la cultura pop, mostrando el aspecto más grotesco y macabro del ser humano.
Los Chapman Brothers son, hoy en día, uno de los más significativos referentes de lo que es el arte británico contemporáneo.




El pasado día 16 de noviembre el Museo Goya de Zaragoza abrió sus puertas para acoger la muestra denominada "Desastres de la guerra: Jake y Dinos Chapman en torno a Goya" que podrá visitarse hasta el próximo 18 de febrero de 2018.

La muestra la componen 83 de sus grabados originales que les sirven de medio para reflexionar sobre la violencia humana, a través de su particular reinterpretación de la serie "Los Desastres de la Guerra", de Francisco de Goya.





Y junto a esta peculiar interpretación, se exponen seis obras de nuestro maestro Goya, el boceto de "El dos de mayo de 1808", también denominado "La carga de los mamelucos", y cinco grabados de los "Desastres de la Guerra".





Por vez primera, en nuestro país podemos visionar parte de la obra de estos artistas británicos, que están a la altura de otros artistas como Bansky o Loretto, y tratar de comprender el mensaje que nos quieren hacer llegar, incidiendo en los aspectos más desgarradores de las situaciones patéticas y horribles en las que el ser humano se ve sumergido y de las que es víctima, y también verdugo.






Dinos y Jake Chapman se consideran provocadores, dentro de lo que es el lenguaje artístico y procuran la polémica, espacio en el que se mueven con total facilidad.

Es por ello que en los "Desastres de la guerra" de Goya, encontraron ese aspecto de total conmoción que representa el horror, plasmado en un grabado, y que el espectador contempla, intentando buscar, sin encontrarla, una razón a tanta crueldad, a tan gratuita violencia. 




La comisaria de la muestra, Lola Durán, ha manifestado que la elección de la exposición de los hermanos Chapman obedece a "su investigación sobre la confusión, la sinrazón y la naturaleza violenta del ser humano", un arte que "a veces cuesta digerir y que invita a reflexionar sobre los errores y horrores que pasan a través de los siglos".





No siempre resulta agradable visionar una obra que se considera como "arte", pues el arte no sólo tiene como misión el hablarnos sobre el lado amable del ser humano, sino que también tiene una más que loable finalidad, que no es otra que la de denunciar lo que considera "inhumano".





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Fuentes: 
www.heraldo.es
www.ociomagazine.es
www.elmundo.es/cultura.

sábado, 18 de noviembre de 2017

Luis Fonsi, Demi Lovato - Échame La Culpa



BUENA MÚSICA


EL NAGHOL.- SALTOS AL VACÍO (ISLA DE PENTECOSTÉS)

El "Naghol"

Buen día.

Dedicamos este espacio de hoy para recrearnos en lo que muchos consideran que es una diversión que ha conocido su inicio en el siglo XX: el PUENTING.
Pues, lo cierto es que lo que en la actualidad se conoce como "puenting", tiene un origen muy distinto, ya que es una de las más que ancestrales costumbres una tribu que habita en el sudeste de la isla de Pentecostés (Vanuatu), eso sí, los nativos lo denominan "naghol" -salto al vacío-.


Isla de Pentecostés

Vanuatu es un  archipiélago situado al oeste de Australia, y el ritual que practica la tribu de los Bunlap consiste en lanzarse desde una plataforma formada a base de ramas de árboles, atándose lianas a los tobillos.
Es ésta una forma de iniciación de los niños en lo que es la adolescencia y demostrar su masculinidad, lo que es considerado como un rito ancestral.
Y es que el "Naghol" se ha venido practicando por los indígenas de esta tribu desde hace siglos.



Eso sí, lo curioso es adentrarse en el origen de tal costumbre.
Cuenta la leyenda que una mujer intentaba escapar de su marido que la maltrataba y éste dio con ella en lo alto de un árbol, expresamente, se menciona a un banyan o baniano. La pareja siguió con su discusión, y al no ponerse de acuerdo, la mujer amenazó a su marido con tirarse  desde lo alto del árbol, cosa que llevó a cabo, lanzándose al vacío. El hombre, al conocer el triste final de su esposa, hizo lo propio y murió al estrellarse contra el suelo, pero no fue ése el caso de la mujer que, previamente, se había atado a los tobillos una liana, y así consiguió salvar su vida y deshacerse del maltratador.




Hoy en íia, cada año, en el mes de abril, coincidiendo con el cultivo de ñame, los isleños se dedican a construir altas torres de madera, que llegan a sumar como poco 16 metros de altura, inclinándolas hacia atrás.
Terminadas las torres arbóreas, y hasta principios de junio, tanto hombres como mujeres se lanzan al vacío desde las torres con las correspondientes lianas atadas a sus tobillos, impidiendo que toquen el suelo.
Incluso niños de 7 años empiezan a iniciarse en esta curiosa costumbre, que además de servirles de aviso a los esposos, para las mujeres se considera un rito de fertilidad.
De las distintas aldeas llegan entre 20 y 60 hombres, y antes de llevar a cabo el saldo los espectadores guardan silencio, pues caso de romperse la liana, supondría la muerte del saltador.
Se da por hecho que el salto resulta un éxito, y con ello se garantiza la cosecha, si el pelo del saltador roza el suelo, y es entonces cuando todo el público congregado aplaude.




Para llevar a cabo la construcción de este originales torres, los indígenas tardan cinco semanas como promedio, llegando a alcanzar alturas que rozan desde los veinte a los treinta metros.
Los jóvenes que participan de esta tradición toman una sustancia que se conoce como kava o kawa-kawa que se sabe que produce efectos narcóticos, parecidos a los del alcohol.




Durante siglos esta singular costumbre o tradición no fue conocida, a nivel general, hasta el año 1954, y gracias al trabajo de un grupo de investigadores de National Geographic, con un reportaje que vio la luz un año más tarde bajo el nombre de "South Seas Incredible Land Drives" (Los increíbles saltadores de los mares del sur).



Land Divers (National Geographic)

Y es que en cuestión de saber del riesgo, vivir el límite de las cosas, el ser humano ha vivido siempre en busca de aquello que le brindara la más alucinante de las experiencias....



Los Bunlap la descubrieron hace muchos siglos.... estimados amigos aficionados al "puenting".


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Fuentes: Wikipedia.
National Geographic.

jueves, 16 de noviembre de 2017

Robert Palmer - Johnny and Mary



BUENA MÚSICA


JOHANNES VERMEER: EL MAESTRO DE DELFT EN DOS LECTURAS

Johannes Vermeer

Buen día.

Vermeer, el maestro atípico del arte holandés, vuelve a ocupar un espacio en este que lo es de todos los amantes del arte, y en el caso que nos ocupa haciendo especial mención en dos de sus obras que rompen un tanto la habitual temática por la que es conocido este genial pintor.


La lección de música

De todos es conocido que Vermeer pintó, esencialmente escenas de la vida íntima, lo que de cotidianidad suponía la existencia de las mujeres, destacando abundantes escenas de género, en las que es meritoria su composición, proliferan las naturalezas muertas, y el color, a base de amarillos y azules, es protagonista.
Su obra emociona a todo aquel que se acerca a contemplarla.




Es la suya una técnica del todo propia, ya que pintaba del natural con la ayuda de una cámara oscura, para a continuación sobre la capa coloreada aún fresca dejar descansar un toque de color muy claro. El efecto de la luz a modo de delicioso estallido sirve para llamarnos la atención sobre la oscuridad.
En definitiva, Johannes Vermeer está considerado el maestro de la luz, esa luz blanca, pura, que nos produce ciertas sensaciones visuales con las que alcanzamos a conocer una realidad del todo impecable.


La carta de amor

Pues tras esta pequeña introducción sobre la esencia de la obra de Vermeer, vamos a centrarnos en dos de ellas.




Una de ellas conocida como ALEGORÍA DE LA PINTURA y también, como EL TALLER DEL PINTOR, que ha llegado a ser considerado por muchos estudiosos de la obra del maestro de Delft como su gran legado artístico.
El cuadro nos muestra al pintor sentado en su estudio trabajando frente al caballete, y fijando la mirada en una modelo que posa con los atributos de Clío, la musa de la Historia.




No es un cuadro sencillo, más bien todo lo contrario, en el que su autor lo ejecutó para conmemorar y destacar el papel del artista en lo que es la Historia.
En su composición mantiene ciertas características comunes con otras de sus obras, pues sitúa a la figura femenina frente a la luz que, evidentemente, entra por una ventana, eso sí, oculta a la vista del espectador. En la pared de fondo destaca un gran mapa.
Se ha especulado sobre la posibilidad de que la figura que aparece de espaldas es la del propio Vermeer, e incluso que la joven de la imagen era su propia hija Maria.




Especialmente deliciosa es la vestimenta del pintor, así como los espléndidos cortijanes, que abundan en colores azules y amarillos, coincidentes con el traje de la joven Clio.
Fijemos nuestros ojos sobre la sutil belleza de la lámpara, sobre la que la luz sortea sus rayos, haciéndola aún más visible, así como el conjunto de ropajes que reposan sobre la mesita que se retrata a la izquierda del cuadro.



Y por último, el suelo del estudio, a base de baldosas de mármol negro y blanco, que forman cruces, en un acto simbólico, toda vez que este tipo de suelo, en el siglo XVII era de patrimonio exclusivo de la alta clase holandesa. 
Nada más cercano a la realidad de Vermeer, quien después de contraer matrimonio con Catherina Bolnes, de una más que rica familia católica, vio como su actividad de pintor y su cotización aumentaron.






El otro de los cuadros que hoy será objeto de nuestro estudio es la conocida como ALEGORÍA DE LA FE, que centra la representación en una habitación marcadamente burguesa. Está considerado un cuadro de orientación católica, y que al parecer, fue un encargo de los Padres de la Misión Jesuita en Delft, ya que el simbolismo viene a coincidir con la que es iconografía jesuita.



Es destacable el hecho de que Vermeer se sirviera de un globo terráqueo de Hondius (1618), para hacer la representación del mundo, y cuyo rótulo aparece claramente a la vista.
En el tapiz cortina que se sitúa a la izquierda -es del todo habitual, el "sello" de Vermeer en este aspecto- aparecen símbolos heráldicos de la dinastía de la casa de Orange.
En esta ocasión estamos ante un óleo sobre lienzo con formato vertical y de pequeñas dimensiones, pues oscila entre los 115 centímetros de altura y 88 de anchura.



Tras el más que suntuoso cortinaje observamos la figura de una dama elegantemente ataviada, en tanto uno de sus pies descansa sobre el antedicho globo terráqueo, una de sus manos se la sitúa sobre el pecho, adoptando una postura un tanto teatral. La señora se apoya sobre una mesa en la que descansa un cáliz, un crucifijo de madera y un libre abierto, sin lugar a dudas, la Biblia.
Como fondo Vermeer se sirve de una pintura de Jacob Jordaens, sobre la que  el propio Vermeer ha hecho ciertas modificaciones.



El globo de cristal que cuelga del techo fue recreado en base al libro de emblemas de Willem Heinsus, en el que es definido como el símbolo del entendimiento humano, si bien este objeto servía como medio de predicción, especialmente, la cristalomancia.
Mediante este tipo de obras se pretendía acercar los temas bíblicos y su correspondiente interpretación teológica a los creyentes, haciendo de ello un hecho que les repercutía de forma personal.




Dos singulares obras del maestro Johannes Vermeer que merecen toda una especial lectura.


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Fuentes: Maestros de la Pintura. Larousse
Vermeer. Taschen.
100 obras maestras de la Pintura Universal.