sábado, 23 de octubre de 2021

Swedish House Mafia and The Weeknd - Moth To A Flame (Official Video)



BUENA NOCHE

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JUDITH JOY ROSS.- LOS ROSTROS DE LA VIDA COTIDIANA





El rostro de la cotidianidad, las facciones, gestos, actitudes que pasan diariamente ante nuestros ojos, y a los que apenas prestamos atención,  es lo que ha convertido a JUDITH JOY ROSS en una forma de crear arte, y para ello, un único medio: la fotografía.




La fotógrafa estadounidense JUDITH JOY ROSS nació en Hazelton, una pequeña ciudad minera de Pensilvania, en 1946.
Siendo una adolescente se interesó y dirigió sus formación hacia el arte, sobre todo, el diseño y la fotografía, en su afán por encontrar en todas y cada una de las personas su esencia, sin ningún tipo de artificio; es por ello que el retrato domina su obra fotográfica.




Desde sus comienzos con la fotografía, por la década de los años 80, trabaja con una cámara de visión de 8 x 10 pulgadas montada sobre un trípode y sus retratos los hace en papel de impresión por contacto, un proceso que consiste en realizar una impresión colocando un negativo directamente sobre el papel fotográfico y luego exponiéndolo a la luz solar durante un tiempo, desde minutos hasta horas.
Entre las influencias que observamos en los trabajos de Judith Joy Ross destacan la de August Sander y Diane Arbus.




Encontrar modelos para sus retratos ha sido siempre muy sencillo para J.J. Ross pues siempre se ha servido de la gente de la calle, sin ningún tipo de protagonismo. Mas en cada una de sus instantáneas perdura un cierto vínculo que hace entrañable el momento captado.




Sus primeras fotografías, que constituyen todo un proyecto personal nació a raíz de su regreso a Eurana Park, al fallecer su padre, en 1981, en una zona de recreo en la que jugaba siendo pequeña, y expresó sus sentimientos a través de la cámara captando las imágenes de los niños que se divertían entre árboles; esa misma motivación la llevó a viajar a una pequeña ciudad -Nanticoke-, en la que su padre había trabajado en una tienda, haciendo de la nostalgia y el recuerdo el protagonista de toda una etapa de su vida.





En su labor como fotógrafa no estaba la de ensalzar ni juzgar, la de destacar lo positivo o alejarnos de la negatividad, sino el simple hecho de acercarnos a la vida cotidiana, a esa vida de la que todos somos protagonistas en nuestro día a día.
Ello trajo como consecuencia que Judith Joy Ross nunca trabajara sus retratos en un estudio, sino que ese estudio ya existían de antemano, siendo la calle, captando instantes de felicidad, de tristeza o sencilla actitud ante la vida; todo carecía de preparación o estudio previo, su objetivo era un detener el tiempo con la única finalidad de que los diferentes rostros y emociones quedaran así para siempre.




Entre sus imágenes aparecen niños jugando, trabajadores, gentes que discurren por las calles, quizá dirigiéndose a su puesto de trabajo, quizá paseando, es así como sus series se clasifican en función de los grupos de individuos que predominan en ellas y su emplazamiento.





La excelencia de su obra ha sido reconocida por el MoMA, pues forma parte de sus fondos, asimismo, sus exposiciones se han llevado a cabo en el San Francisco Museum of Modern Art, la National Gallery of Canada de Otawa, el Lillehammer Art Museum noruego, el Sprengel Museum de Hannover o el Die Photographische Sammlung/SK Stiftung Kultur de Colonia y por último, en octubre de 2021, en la Fundación MAPFRE, en Madrid (España).



El hecho cierto es que la fotografía de Judith Joy Ross es el resultado de la contemplación sucesiva de todos aquellos que han sido captados por su objetivo, y que muchos de éstos han dado ocasión a la realización de otros trabajos directa o indirectamente vinculados. Es un hecho acertado afirmar que nuestra fotógrafa, protagonista de este artículo de hoy, jamás ha venido a posicionarse en ningún aspecto de la vida pública o privada de nadie, sino sencillamente se ha centrado en lo que de humano existe en cada uno de nosotros.


Ya es difícil el acercamiento a esta humanidad que cada día nos decepciona más, si bien tal vez todo sea cuestión de no convertirnos en jueces de aquello que captamos con nuestra mirada, sino de sentirlo.


Fuentes:
https://masdearte.com
https://wikipedia.org

jueves, 21 de octubre de 2021

Bryan Adams - So Happy It Hurts



BUENA NOCHE

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ZENÓN DE ELEA.- EL DESCONCERTANTE MUNDO DE LA PARADOJA.




El término PARADOJA proviene del latín "paradoxa" es decir, "lo contrario a la opinión común", y consiste en una idea extraña, opuesta a lo que viene a ser la opinión general o bien una contradicción lógica cuyo contenido es verdadero.
A simple lectura puede parecer un tanto complejo, y que conste que puede llegar a serlo, más ya en el siglo V a.C. un filósofo griego ZENÓN DE ELEA hizo de la paradoja una forma amena para familiarizar a las personas con lo que de común pueden abarcar la filosofía y la matemática.





Una paradoja puede definirse como una afirmación que parece autocontradictoria o contraria al sentido común, pero tal vez sea verdadera; es por ello que en un sentido amplio, podemos pensar que toda conclusión por asombrosa que sea o que venga a contradecir nuestra intuición es, en esencia, una paradoja.

Zenón de Elea es el último representante de la llamada Escuela Eleática, pues todos sus integrantes nacieron en Elea, una ciudad griega situada en la costa sudoccidental de la península itálica (hoy, próxima a la ciudad de Salerno).





Discípulo de Parménides, llegó a conocer a Sócrates, tal y como nos dio testimonio Platón; fue autor de un libro Sobre la naturaleza, del que apenas se conservan fragmentos, pero del que se sabe que contenía una seria de hipótesis o premisas de adversarios, que llevaba al absurdo con la finalidad de demostrar sus propias tesis o ideas.
En puridad no creó una doctrina propio, pues defendió la de su maestro Parménides, sirviéndose para ello de una serie de curiosos razonamientos: los que se conocen como razonamientos paradójicos.
Las ideas de su maestro Parménides son contrarias a las de Heráclito, quien sostenía que todo cambia, en tanto aquel afirmaba que nada cambia, y que los sentidos jugaban un papel engañoso, llegando a la conclusión de que a pesar de las apariencias, el universo es una sola cosa inmutable.
Inmutable, intemporal, infinito e indivisible, a tenor de lo cual el tiempo, el cambio, el movimiento, la divisibilidad y la pluralidad no son más que meras ilusiones.





Es así que su discípulo ZENÓN DE ELEA, a través de sus diferentes paradojas, quiso demostrar que nuestras ideas prefijadas sobre lo que es el tiempo, el movimiento...no pueden someterse a un análisis lógico; en definitiva, las paradojas utilizan la reductio ad absurdum (argumento en el que se demuestra una proposición poniendo de manifiesto que su opuesta lleva una contradicción).





De entre las más que abundantes paradojas que nos legó Zenón de Elea destacan dos: la de Aquiles y la Tortuga, y la Carrera.

La primera de las citadas, la de Aquiles y la tortuga trata sobre el movimiento, y es así como Zenón nos pide que imaginemos una carrera entre Aquiles y una tortuga. Como está claro, Aquiles era un atleta y la tortuga un animal lento en su desplazarse.
Es de lógico suponer que dado que Aquiles es mucho más rápido ganará la carrera. Pero Zenón nos hace razonar en sentido siguiente: si aplicamos la lógica, Aquiles no puede ganar sin adelantar primero a la tortuga, si bien, para adelantarla, debe de alcanzarla. Más ello es algo que no puede hacer.
Para demostrar lo dicho Zenón se basa en que no importa lo rápido que pueda correr Ulises,  siempre le llevara un tiempo alcanzar a la tortuga; no obstante, y mientras tanto, la tortuga habrá avanzado hasta llegar a una posición diferente en la carrera. De tal forma que el espacio es infinitamente indivisible, Aquiles jamás llegará a alcanzar un punto final en un tiempo finito; en definitiva, entre ambos, siempre mediará un espacio.
En definitiva, Aquiles nunca podrá dar alcance a la tortuga y por tanto, tampoco adelantarla. Por tanto, y en consecuencia, nunca ganaría esa carrera.





En la segunda de sus más conocidas paradojas, la de la carrera, Zenón de Elea, va un paso más hacia delante, y afirma que ningún atleta ganará nunca una carrera, incluso el más veloz, y por consiguiente no llegará nunca a la meta.
Para demostrar esta paradoja, Zenón afirma que un atleta que quiera recorrer una carrera, primero tendrá que hacer la mitad de la carrera, más antes, habrá de hacer lo propio con la mitad de esa mitad, o sea, una cuarta parte de la carrera, y así sucesivamente, una mitad de la cuarta parte, una mitad de una octava parte, etc...
Este proceso, en consecuencia, nunca tiene fin, y por tanto, las distancias serán infinitas en el tiempo y evidentemente cada vez más pequeñas. Por tanto, el atleta jamás podría llegar a la meta.
Mediante esta paradoja Zenón apuesta con convencernos de que la idea de movimiento es del todo ilógica.




Contra las paradojas se han hecho los mas diferentes argumentos, de ahí que llegan a ser refutadas. No obstante, en la Universidad de Munich, en 1994, se pudo comprobar que se detuvo el movimiento de un sistema cuántico exclusivamente mediante una secuencia densa de mediciones, lo que llevó a la formulación del modelo teórico del efecto cuántico de Zenón.





Estas paradojas y otras muchas más continúan siendo un reto para el pensamiento, ya que han sido muy importantes dentro de lo que es la historia de la filosofía.



Fuentes:
Wikipedia.
https://www.biografiayvidas.com
Paradojas. Gareth Southwell

martes, 19 de octubre de 2021

Stromae - Santé (Official Music Video)


BUENA NOCHE

BUENA MÚSICA


 

LA GALERÍA DE APOLO DEL MUSEO DEL LOUVRE



El Museo del Louvre es, sin lugar a dudas, uno de los más importantes y fascinantes del mundo, es más sus orígenes se remontan a la Edad Media y su evolución lo ha sido de forma constante y buscando la grandiosidad del edificio que alberga la extraordinaria cantidad de obras de arte que muchos de nosotros hemos tenido la ocasión de conocer directamente.
En sus colecciones se dan cita diferentes épocas de la Historia de la humanidad, como es el caso de las antigüedades egipcias que es una de las civilizaciones que atrae a gran cantidad de público, así como mesopotámicas, prehelénicas, griegas, etruscas o romana.
Más aún sus colecciones de pinturas que abarcan todos los estilos y que suponen una atracción permanente para todo visitante de la ciudad de la luz.







Resultaría del todo imposible resumir en este espacio que comparto con vosotros, el fascinante mundo que reúne El Louvre, pero sí que podemos recalar en una de sus deliciosas galerías, la denominada GALERÍA DE APOLO.





Cuando el 6 de febrero de 1661, un incendio arrasó la conocida, por entonces, Pequeña Galería, que databa del reinado de Enrique IV, fue su nieto, Luis XIV quien optó por ordenar la construcción de una galería aún mayor y más lujosa, una auténtica obra maestra de lo que es la decoración arquitectónica en la que se combinan elementos tan importantes y significativos como son la pintura, escultura y doradura, en la que trabajaron los mejores artistas de la época, y que posteriormente hicieron otro tanto en la conocida como Galería de los Espejos del Palacio de Versalles.





Luis XIV, al que todos conocemos como el Rey Sol, ya que había sumido el sol como emblema, quiso representar su "divinidad" con la imagen del dios Apolo, y de esta forma sería denominada esta renovada galería con el nombre del dios griego de la luz y las artes.



El primer pintor del rey, Charles Le Brun recibió el encargo de gestar la que sería nueva decoración y para ello recurrió a los mejores artistas de la época; esta galería real llegó con el tiempo a convertirse en un "experimento" de cómo conjugar elementos técnicos y arquitectónicos.
Charles Le Brun propuso a Luis XIV una decoración pintada y esculpida cuya temática principal sería el sol y el movimiento de éste en el espacio que aúna tierra, agua y continentes, así como tiempo, representado por el zodíaco. Todo ello vendría a dar a entender la armonía del universo cuyo gobierno residía en Apolo (con el que se identificaba el Rey Sol).
No obstante, la obra quedó inacabada por una sencilla razón: Luis XIV optó por cambiar el Louvre y París por Versalles.







Tuvieron que transcurrir dos siglos para que en 1850 y siguiendo la dirección de Félix Duban, quien encargó a Eugène Delecroix una decoración para los doce metros que abarcaban el techo de la galería inacabada, que vio la luz Apolo vence a la serpiente Pitón, un extraordinario exponente de lo mas destacado del movimiento pictórico del romanticismo.




Es muy significativo el hecho de que a la entrada de la galería nos encontramos con una primera pintura en el techo que representa a Diana cazadora, y también a la luna. Diana porta su corona de media luna, haciendo referencia a la noche, y además y según la mitología Diana es la hermana gemela de Apolo, lo que resulta del todo apropiado para dar coherencia a lo que es un relato mitológico-histórico; Apolo es quien representa el mediodía y el sol aparece detrás de él, así como también podemos observar el amanecer o Aurora.






Asimismo, se procedió a la decoración de las paredes a base de tapices que representaban los 28 retratos de los soberanos y artistas que, a lo largo de 800 años de su historia, habían contribuido a la construcción y decoración del palacio de El Louvre.





Es del todo necesario resaltar el hecho de que durante la Revolución Francesa muchos de los objetos que permanecían en esta galería fueron dispersados, más gracias a Napoleón I pudieron ser reunidos nuevamente.
Fue así que tras la revolución y la caída de la monarquía, el Palacio del Louvre fue destinado, por decreto de mayo de 1791, a funciones artísticas y científicas, para posteriormente, recoger las colecciones de la corona; una parte de El Louvre se abrió al público como museo el 8 de noviembre de 1793.






En la actualidad en esta galería podemos disfrutar de la espléndida colección de piedras preciosas, talladas con minerales como el ágata, la amatista, lapislázuli, jade ..., y decoradas con metales preciosos, todo ello reunido por los reyes de Francia, principalmente, por parte de Luis XIV quien sentía un total fascinación por las piedras preciosas.
Entre las más que espléndidas piedras y joyas que alberga esta colección esta la espinela llamada Costa de Bretaña, tres diamantes que se conocen con los nombres de El Regente, El Sancy y El Hortensia, y todo tipo de joyas reales, exponentes de lo que fue el reinado de El Rey Sol.







Fuentes:
Museo del Louvre.
Wikipedia.