jueves, 21 de octubre de 2021

ZENÓN DE ELEA.- EL DESCONCERTANTE MUNDO DE LA PARADOJA.




El término PARADOJA proviene del latín "paradoxa" es decir, "lo contrario a la opinión común", y consiste en una idea extraña, opuesta a lo que viene a ser la opinión general o bien una contradicción lógica cuyo contenido es verdadero.
A simple lectura puede parecer un tanto complejo, y que conste que puede llegar a serlo, más ya en el siglo V a.C. un filósofo griego ZENÓN DE ELEA hizo de la paradoja una forma amena para familiarizar a las personas con lo que de común pueden abarcar la filosofía y la matemática.





Una paradoja puede definirse como una afirmación que parece autocontradictoria o contraria al sentido común, pero tal vez sea verdadera; es por ello que en un sentido amplio, podemos pensar que toda conclusión por asombrosa que sea o que venga a contradecir nuestra intuición es, en esencia, una paradoja.

Zenón de Elea es el último representante de la llamada Escuela Eleática, pues todos sus integrantes nacieron en Elea, una ciudad griega situada en la costa sudoccidental de la península itálica (hoy, próxima a la ciudad de Salerno).





Discípulo de Parménides, llegó a conocer a Sócrates, tal y como nos dio testimonio Platón; fue autor de un libro Sobre la naturaleza, del que apenas se conservan fragmentos, pero del que se sabe que contenía una seria de hipótesis o premisas de adversarios, que llevaba al absurdo con la finalidad de demostrar sus propias tesis o ideas.
En puridad no creó una doctrina propio, pues defendió la de su maestro Parménides, sirviéndose para ello de una serie de curiosos razonamientos: los que se conocen como razonamientos paradójicos.
Las ideas de su maestro Parménides son contrarias a las de Heráclito, quien sostenía que todo cambia, en tanto aquel afirmaba que nada cambia, y que los sentidos jugaban un papel engañoso, llegando a la conclusión de que a pesar de las apariencias, el universo es una sola cosa inmutable.
Inmutable, intemporal, infinito e indivisible, a tenor de lo cual el tiempo, el cambio, el movimiento, la divisibilidad y la pluralidad no son más que meras ilusiones.





Es así que su discípulo ZENÓN DE ELEA, a través de sus diferentes paradojas, quiso demostrar que nuestras ideas prefijadas sobre lo que es el tiempo, el movimiento...no pueden someterse a un análisis lógico; en definitiva, las paradojas utilizan la reductio ad absurdum (argumento en el que se demuestra una proposición poniendo de manifiesto que su opuesta lleva una contradicción).





De entre las más que abundantes paradojas que nos legó Zenón de Elea destacan dos: la de Aquiles y la Tortuga, y la Carrera.

La primera de las citadas, la de Aquiles y la tortuga trata sobre el movimiento, y es así como Zenón nos pide que imaginemos una carrera entre Aquiles y una tortuga. Como está claro, Aquiles era un atleta y la tortuga un animal lento en su desplazarse.
Es de lógico suponer que dado que Aquiles es mucho más rápido ganará la carrera. Pero Zenón nos hace razonar en sentido siguiente: si aplicamos la lógica, Aquiles no puede ganar sin adelantar primero a la tortuga, si bien, para adelantarla, debe de alcanzarla. Más ello es algo que no puede hacer.
Para demostrar lo dicho Zenón se basa en que no importa lo rápido que pueda correr Ulises,  siempre le llevara un tiempo alcanzar a la tortuga; no obstante, y mientras tanto, la tortuga habrá avanzado hasta llegar a una posición diferente en la carrera. De tal forma que el espacio es infinitamente indivisible, Aquiles jamás llegará a alcanzar un punto final en un tiempo finito; en definitiva, entre ambos, siempre mediará un espacio.
En definitiva, Aquiles nunca podrá dar alcance a la tortuga y por tanto, tampoco adelantarla. Por tanto, y en consecuencia, nunca ganaría esa carrera.





En la segunda de sus más conocidas paradojas, la de la carrera, Zenón de Elea, va un paso más hacia delante, y afirma que ningún atleta ganará nunca una carrera, incluso el más veloz, y por consiguiente no llegará nunca a la meta.
Para demostrar esta paradoja, Zenón afirma que un atleta que quiera recorrer una carrera, primero tendrá que hacer la mitad de la carrera, más antes, habrá de hacer lo propio con la mitad de esa mitad, o sea, una cuarta parte de la carrera, y así sucesivamente, una mitad de la cuarta parte, una mitad de una octava parte, etc...
Este proceso, en consecuencia, nunca tiene fin, y por tanto, las distancias serán infinitas en el tiempo y evidentemente cada vez más pequeñas. Por tanto, el atleta jamás podría llegar a la meta.
Mediante esta paradoja Zenón apuesta con convencernos de que la idea de movimiento es del todo ilógica.




Contra las paradojas se han hecho los mas diferentes argumentos, de ahí que llegan a ser refutadas. No obstante, en la Universidad de Munich, en 1994, se pudo comprobar que se detuvo el movimiento de un sistema cuántico exclusivamente mediante una secuencia densa de mediciones, lo que llevó a la formulación del modelo teórico del efecto cuántico de Zenón.





Estas paradojas y otras muchas más continúan siendo un reto para el pensamiento, ya que han sido muy importantes dentro de lo que es la historia de la filosofía.



Fuentes:
Wikipedia.
https://www.biografiayvidas.com
Paradojas. Gareth Southwell

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