viernes, 14 de julio de 2017

ANNA ANCHER: LA MÁS DELICIOSA VIDA COTIDIANA.

Anna Ancher


Buen día.

Hoy damos paso a emocionarnos y disfrutar con la obra de una pintora danesa que perteneció al grupo de pintores de Skagen, todo ellos ubicados en el norte de Jutlandia, en Dinamarca.
Nacida con el nombre de Anna Kirstine Brondum Ancher, en Skagen, el 18 de agosto de 1859, y conocida en el mundo artístico como ANNA ANCHER está considerada como una de las más brillantes pinturas danesas cuyas obras nos llaman poderosamente la atención por su colorido y belleza. En su trabajo nos encontramos con la acertada expresión de lo que de modernidad representa el arte nórdico a razón de la representación fiel de la realidad.




Su estilo es sencillamente delicioso, pues nos encontramos con las más variadas formas de expresión de la vida cotidiana de los habitantes de su ciudad natal, abundando en las escenas en las que intervienen mujeres y niños, todo ello ambientado por una luz y un color del todo personalísimos. 
Su obra fue muy valorada en su tiempo hasta el punto de que le concedieron la medalla de Ingenio y Arte en 1913 y el Tagea Brandt Rejselegat, en 1924.





Sobre su vida sabemos que de los pintores del grupo de Skagen, Anna fue la única nacida en dicha ciudad, siendo su padre el dueño de un conocido hotel de la localidad, el Hotel de Brondums.
Desde su infancia destacó por su interés por el arte, lo que la llevó a estudiar dibujo en Copenhague, y puso un especial interés en observar los fenómenos de la luz natural y su efecto sobre los colores. También participó en Paris en el taller de Pierre Puvis de Chavannes.
En 1880 contrajo matrimonio con el pintor Michael Ancher, de cuyo matrimonio nació una hija Helga Ancher.




Si bien, y por lo que respecta al mundo artístico, en gran medida vetado para las mujeres, Anna Ancher, después de casarse, continuó trabajando en la pintura, eso sí dentro de un ambiente que se circunscribía al ámbito familiar y a las escenas domésticas.



Su visión del mundo se vio ampliada por los pocos viajes que llevó a cabo en el extranjero, concretamente cuando en 1882 visitó la Exposición Universal de Viena y por segunda vez, entre los años 1888 y 1889, a raíz de su visita a París y su contacto con Pierre Puvis de Chavannes.
Fue precisamente a raíz de este encuentro cuando conoció el arte expresionista.





Anna Ancher falleció en 1964, y su hija, Helga decidió que la residencia familiar en Skagen, así como todo su contenido, pasara a formar parte de una fundación.
De esta forma, la residencia fue restaurada y una vez convertida en museo, fue abierta al público en 1967. 
Al día de hoy, Helga Ancher gestiona la Fundación que lleva su nombre.





Tomar contacto visual con la obra de Anna Ancher es participar abiertamente de las delicias de la vida cotidiana, aquella que pasamos por momentos desapercibida, pero que nos produce y nos ofrece infinidad de alegrías, a lo que ayuda el hecho de que, en muchas ocasiones, los niños, la luz del sol sean parte activa de la mayor parte de su producción.
Anna Ancher un magnífico exponente de la belleza del mundo más sublime y a la vez más personal y emotivo.





Disfruten...



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Fuentes: Wikipedia.

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