viernes, 4 de diciembre de 2020

EL OJO DE DIOS.

 


Es más que evidente las preferencias que tengo para con las temáticas que abordo en este blog, para eso lo escribo yo..., abundando en el arte, principalmente, si bien existen aspectos de nuestra existencia, de lo que es nuestra vida que apenas he venido a tratar; pues bien, hoy cambiamos radicalmente de lectura y nos vamos a entretener y por supuesto, a enriquecer con la astronomía, con el llamado "OJO DE DIOS".


En el universo, tal y como hasta ahora le conocemos, existen innumerables formas y estructuras, más la que ha venido a llamarse "Ojo de Dios", que mide cerca de dos años luz, o lo que es lo mismo, poco menos de 20 millones de kilómetros, es verdaderamente alucinante.



Estamos hablando de una nebulosa planetaria, a la sazón objetos gaseosos constituidos derivados del resplandor final de las estrellas de masa baja o intermedia antes de terminar en "enanas blancas" -tal y como se define el estado final de una estrella-.





Nuestra estrella más conocida EL SOL, pues también seguirá la misma trayectoria, y acabará en enana blanca; es así que en las antes citadas nebulosas planetarias se observan ráfagas de gas que se desprenden de lo que es la superficie de la estrella, pudiendo admirar la belleza de aquellas, cuya vida no es muy larga, pues terminan por desaparecer en menos de 50.000 años.

El conocido "OJO DE DIOS" es la nebulosa de la Hélice, nebulosa Helix, NGC 7293 en la constelación de Acuario, siendo una de las más próximas a nuestro planeta y que fue descubierta por Karl Ludwing Harding en 1824.

Telescopio espacial Hubble

La última de sus imágenes ha sido la captada por el Observatorio Europeo Austral, captada por  el Wide Field Imager , situado en La Silla (Chile), siendo la misma de una total espectacularidad.

Very Large Telescope del ESO

La estructura de esta nebulosa ha sido estudiada por diferentes grupos de astrónomos, llegando a la conclusión de que es mucho más compleja de lo que inicialmente se suponía, pues está formada por dos discos gaseosos colocados casi perpendicularmente uno respecto al otro; asimismo, han observado la existencia de una estrella acompañante. De esta forma uno de los discos puede ser perpendicular al eje de rotación de la estrella agonizante, mientras que el otro está situado en el plano orbital de las dos estrellas.

También se ha investigado sobre la formación de ambos discos, al parecer durante dos periodos diferenciados en donde hubo pérdida de masa por parte de la estrella moribunda; es más, en tanto el disco interior se formó hace unos 6.600 años, el exterior lo fue hace 12.000 años.


Señalan los investigadores que su estructura es muy compleja, observándose alrededor del interior del anillo unas pequeñas manchas, que se dicen "nudos de cometa", cuyas colas conservan una tenue luminosidad.

Los antes indicados nudos de cometa, si bien parecen pequeños, son tan grandes como nuestro Sistema solar.

Los seres humanos tan creídos en la inmensidad de nuestro mundo -el propio, por supuesto- dejamos de ser conscientes de la magnitud de todo lo que nos rodea, y no solo no le damos importancia, sino que no son objeto de nuestro interés, perdiendo, por tanto, la oportunidad de disfrutar de la belleza que existe más allá de nuestra simple vista.



Para los interesados en este tema de las nebulosas planetarias también son de espectacular belleza la conocida como "La mano de Dios" y "El reloj de arena".

El reloj de arena

La mano de Dios

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Directorio Hispano de las Artes


Fuentes:
Wikipedia.
https//:www.elmundo.es


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