martes, 7 de febrero de 2017

ZDZISLAW BEKSINSKI.- EL PINTOR MALDITO.

Zdzislaw Beksinski

Buen día.

Tratar de resumir en un artículo, no muy extenso, como es habitual en un blog, la vida y la obra de ZDZISLAW BEKSINSKI resulta un tanto complicado, pues nos llama poderosamente la atención qué y cómo fue su vida, salpicada de momentos dolorosos, y su obra, que nos introduce en mundos en los que el horror se mezcla con la tragedia, el dolor, las pesadillas, y que nos sugieren paisajes y mundos surrealistas y oníricos.





ZDZISLAW BEKSINSKI nació un 24 de febrero de 1929 en Sanok, Polonia, y falleció, en extrañas circunstancias, el 21 de febrero de 2005, en Varsovia, Polonia; considerado como un artista un tanto diferente, cuyo trabajo se manifiesta a través de la pintura, la escultura y la fotografía. 
Su mundo, calificado por él mismo, bajo el nombre de realismo fantástico, nos muestra personajes distorsionados, en los que predomina una visión que nos acerca, en cierta medida, a El Bosco.




Formado como arquitecto en Cracovia, hacia 1955 regresa a su Sanok natal donde se emplea en trabajos relacionados con sus estudios, algo que le disgustaba profundamente. Tanto es así que empieza a interesarse por la fotografía, que incluye el fotomontaje, la escultura y por último la pintura, siendo muchas las imágenes captadas en fotos las que luego tuvieron su versión en pinturas. Mas todas ellas tienen un elemento en común, su aspecto inquietante, para lo cual Beksinski recurría a rostros sin cara, cuerpos mutilados o personas sin rostro. 




Su vocación terminó por adentrarle, definitivamente, dentro del mundo de la pintura, que si bien comienza mostrando características que se corresponde con el arte abstracto, después se nos ofrecen complejos mundos surrealistas.
Es de significar que Beksinski no tuvo formación para el ejercicio de la pintura, y que se servía de pintura al óleo en paneles de aglomerado de  fabricación propia, si bien también trabajó el acrílico.





Su primer éxito lo conoció en el año 1964, cuando en una exposición consiguió vender todas sus pinturas, lo que le animó a dedicarse, en cuerpo y alma, a esta actividad, que realizaba siempre escuchando música clásica, pues el silencio "le molestaba".
Su trabajo llegó al gran público en su país natal y con el tiempo fue adquiriendo su obra un cariz que él mismo calificó como "su periodo fantástico". Durante este tiempo que duró hasta mediados de la década de los años 80, son abundantísimas sus imágenes en las que se mezclan las escenas de muerte, mutilación, figuras deformadas y esqueletos, todo ello marcado por una forma de trabajar del todo perfeccionista y cuidada.



Beksinski pensaba, en ocasiones, sobre su propia obra que no le veía significado a lo que pintaba y que esas imágenes surgían como de improviso, de ahí el hecho de que a ninguna de sus pinturas le puso título.
En 1977 se decide por trasladar su residencia a Varsovia, más antes quema gran parte de su trabajo, por considerarlo, en cierta medida, autobiográfico, y en el que había muchas referencias de su propio "yo".



A partir de finales de los años 80, su trabajo era reconocido en paises como Francia, y en gran parte del continente europeo, amén de EE.UU. y Japón. No obstante la producción que arranca a partir de esta época y que concluye a finales de los noventa se adentra en imágenes tipo escultura, siendo abundante la utilización de cruces. Su última etapa conoce de lo que es el tratamiento de la imagen por ordenador. 





Por lo que respecta a su vida personal y familiar, fue la suya una existencia marcada por la trágica muerte, en primer lugar de su esposa, Zofía, en 1998, en tanto un año más tarde fallecería su único hijo Tomasz, quien se suicidó, y fue su propio padre el que descubrió su cuerpo.
Tal fue el trauma que le produjo este terrible encuentro, que Beksinski colgó en la pared de su dormitorio un sobre que decía: "Para Tomek (diminutivo de Tomasz), en caso de que yo fallezca".
Más la tragedia no terminaría ahí, sino que en el año 2005 Zdzislaw Berksinski fue hallado muerto en su casa de Varsovia, con diecisiete puñaladas en su cuerpo.
Culpables de su muerte, y a raíz de la negativa de Beksinski de prestarle dinero, fue Robert Kupiec -hijo del conserje del edificio en el que vivía-, y cómplice de éste, Lukasz Kupiec.




Con independencia de la naturaleza de la obra de Beksinski, éste era un hombre con un carácter agradable, eso sí, no era muy amigo de ir a exposiciones o de tertulias, amén de que tampoco se prestaba a analizar su obra, ni dar respuesta a aquéllos que se interesaban por la misma.

La obra de Zdzislaw Beksinski está expuesta en una casa museo de su ciudad natal, y desde 2006 el Museo Beksinski, en Czestochowa (Polonia), reúne una serie de sus pinturas -50 aproximadamente.




La impresión que genera en quienes contemplan la obra de este pintor es del todo inquietante, tal vez sea éste el mejor de los calificativos, seres procedentes de un mundo que, tal vez, solo fuera visible a Beksinski, o quizá a otros tantos que no supieron o no pudieron reflejarlo.
La realidad no es todo lo que vemos, es solo una pequeña parte, hay ojos capaces de traspasar ciertos muros que solo la mente puede tiene la posibilidad de abrir. El miedo, la desidia, la costumbre y el hábito de lo conocido puede ser un handicap a la hora de explorar otras "esencias vitales", solo es cuestión de liberar ciertos espacios de nuestra mente a la vez que dejar de dar un más que valor establecido a los hechos que son aceptados por la mayoría y calificados dentro de lo que es "correcto" o "factible".




BUEN DÍA A TODOS

PURA KASTIGÁ


Blog incorporado al
Directorio Hispano de las Artes

Fuentes: Wikipedia.

2 comentarios:

  1. Su pintura es realmente reflejo de su vida. .Tengo que reconocer que nunca compraría un cuadro de Beksinski.Me dá malas vibraciones. Muy buen artículo Rosa.

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  2. Gracias, Begoña, en definitiva nuestras acciones, nuestras obras, son reflejo de nuestras vidas. Un abrazo.

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