viernes, 29 de abril de 2022

ELLEN AUERBACH.- LA BÚSQUEDA DE LA ESENCIA HUMANA EN LA FOTOGRAFÍA.




La vida personal y profesional de la fotógrafa de origen alemán ELLEN AUERBACH está íntimamente relacionada, pues en su búsqueda de autoconocimiento, su trabajo le valió para descubrir lo que se esconde detrás no sólo de las personas sino incluso de las cosas.

Nacida con el nombre de Ellen Rosenberg el 20 de mayo de 1906 en Karlsruhe, Alemania, fue la segunda de tres hermanos, si bien el mayor murió siendo pequeño y el menor nació doce años después que Ellen; fue de esta forma que Ellen creció en un ambiente cómodo, de roles tradicionales, pues en tanto su padre gozaba de éxito en el terreno de los negocios, su madre se ocupaba de las labores domésticas.





Al ser  prácticamente hija única, el hecho cierto es que la joven Ellen desarrolló un carácter independiente, negándose a seguir con el negocio familiar y consiguiendo que su familia le permitiera estudiar arte, en Badische Landeskuntschule en su ciudad natal, entre los años 1924 y 1927, para continuar sus estudios en la Academia de Arte Am Weissenhof, en Stuttgart; gracias a que un tío suyo le regaló una cámara fotográfica Ellen Rosenberg descubrió en su persona una vocación que convirtió en profesión.





En 1929 Ellen se trasladó a Berlín para estudiar fotografía con Walter Peterhans donde tuvo la oportunidad de conocer a Grete Stern, lo que significó el inicio de una amistad que lo fue durante toda su vida. Por entonces, Berlín conocía de una ferviente actividad cultural, en la que la vida de hombres y mujeres no estaba condicionada por roles tradicionales, lo que sirvió a Ellen para romper con las esperanzas que su familia aún mantenía hacia ella.

En ese Berlín, las mujeres eran libres, vestían pantalones, fumaban en público, la vida social trajo consigo el nacimiento de una mujer nueva, de lo que queda constancia en las diferentes artes. Y es el caso que Peterhans consiguió hacer ver a la sociedad alemana que la fotografía podía ser una forma de arte tan maravillosa como la pintura, la escultura o la arquitectura.





Más las lecciones de fotografía por parte de Peterhans se vieron interrumpidas como consecuencia de que a éste le nombraron Maestro de Fotografía en la Escuela de Arte y Diseño Bauhaus en Dessaus; no obstante, las enseñanzas recibidas tanto por Ellen como por Grete dieron su fruto, ambas se convirtieron en socias, con independencia de que ya eran amigas.





Gracias a una herencia recibida por Ellen ésta adquirió el equipo fotográfico de Peterhans y con Ellen Roseenberg se establecieron en un estudio, en principio dedicado a la publicidad, moda y fotografía de retratos. Con el nombre de "RINGL+PIT" (apodos de la infancia de Ringl, por parte de Grete y de Pit por la de Ellen) iniciaron su andadura profesional, a la vez que convivían juntas en el mismo. En esta colaboración en tanto Grete era especialista en el diseño gráfico, así como en lo que eran los aspectos formales de la fotografía, Ellen tenía la especial virtud de aportar cierto toque humorístico, e incluso irónico que venían a mostrar una imagen del todo vanguardista del papel de la mujer .





Una fotografía publicitaria con el nombre de Komol, en la que anunciaba un tinte para pelo consiguió el primer precio en 1933 de la Deuxième Exposition Universale de la Photographie et du Cinéma de Bruselas; más la ilusión con la que ambas fotógrafas emprendieron su trabajo se vio truncada cuando en 1933 fue nombrado canciller y ambas mujeres, de procedencia judía, y vinculadas a movimientos de izquierdas, fueron obligadas a abandonar Alemania para siempre.

Fue así que ambas artistas tomaron rumbos distintos, en tanto, Grete se marchó a Londres, Ellen viajó hasta Palestina, junto con Walter Auerbach con quien había iniciado una relación sentimental. Ambos abrieron "Ishon" (niña, en palestino) un estudio de fotografía infantil, lo que Ellen compaginó con la fotografía testimonial de la vida cotidiana en Palestina, algo que contribuyó a hacerle conocer las dificultades en la convivencia diaria entre árabes y judíos.





Más de nuevo un conflicto bélico, la guerra de Abisinia, en 1936, obligó a la pareja a trasladarse, en esta ocasión a Londres, donde Ellen y Grete, donde llegaron a realizar algunos trabajos juntas. Habían pasado sólo tres años, pero la diferencia de intereses entre Ellen y Grete era más que notable, por lo que decidieron, una vez más separar sus caminos.

Un año más tarde, en 1937, Ellen contrajo matrimonio con Walter Auerbach, en parte para poder emigrar a los EE.UU., estableciéndose primero en Filadelfia, continuando con su trabajo como fotógrafa; fue en 1938 cuando una de sus fotografías de una niña fue seleccionada para la portada del segundo aniversario de la revista Life; entre tanto, continuó su formación experimentando con la luz infrarroja y ultravioleta, así como con la impresión Carbro.





En 1940, el matrimonio Auerbach se trasladó a Nueva York, donde ambos ejercieron como fotógrafos en un ambiente de vanguardia bohemia. En 1945, la pareja tomó rumbos distintos, pues se separaron, si bien su relación fue siempre buena. Los años siguientes significaron una especial fuente de enriquecimiento personal para Ellen Auerbach (siguió conservando el apellido del que fuera su marido), pues llegó a trabajar como psicóloga infantil en un instituto psiquiátrico, donde fotografió e hizo sendas películas sobre el comportamiento de los niños pequeños.

Llegado este punto, la trayectoria de Ellen la llevó a viajar mucho, durante dos década, de manera que su fotografía tocó temáticas tales como los paisajes y la naturaleza, interiores, arquitectura, escenas callejeras y retratos. Cuando en 1954, Ellen conoció al fotógrafo Eliot Porter viajaron a México donde practicaron con la fotografía en blanco y negro y con luz natural.




Con 60 años Ellen Auerbach se decantó por desarrollar una actividad muy especial, la de terapeuta para niños con problemas de aprendizaje, si bien no contaba con capacitación profesional para ello, pero se sirvió de su experiencia e intuición para conocer las situaciones difíciles de los pequeños, experiencia que resultó exitosa tanto para ella como para los niños que llegaron a tener una posterior relación ya adulta con la fotógrafa.

El trabajo fotográfico de Ellen Auerbach junto con el de Grete Stern fue redescubierto gracias a la actividad de diferentes museos alemanes, especialmente, el Museo Folkwang de Essen que llevó a cabo un completo ringl+pit en 1993, exposición a la que siguieron otras muchas.

Para Ellen Auerbach su vida profesional se vio plenamente recompensada cuando en 1998, la Akademie der Künste de Berlín organizó una retrospectiva de todo su sensacional trabajo.





ELLEN AUERBACH falleció en Nueva York tras noventa y ocho años de vida, de intensa y extraordinaria vida.





Fuentes:
https://wa.org.translate.good/encyclopedia/article/auerbach-ellen
Fundación La Caixa



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