lunes, 4 de octubre de 2021

PAULINE BOTY.- REFERENTE FEMENINO DEL MOVIMIENTO "POP ART" BRITÁNICO




Cuando nos referimos a movimientos dentro de lo que puede considerarse la evolución de la pintura a lo largo de la historia, el conocido como "POP ART", forma abreviada de popular art viene a calificar un tipo de producción artística de procedencia británica y norteamericana inspirada en la cultura popular que alcanzó una gran notoriedad entre 1955 y 1970.



Es la expresión más fehaciente del comportamiento y estereotipos de la llamada sociedad de consumo, estrellas de cine, intelectuales.... El hecho cierto es que consiguió llegar a un gran público por sus atrevidas propuestas, cuyos máximos representantes experimentaron con las más novedosas técnicas como la pintura acrílica, el collage sobre tela a base de todo tipo de materiales que nada tenían que ver con la pintura.
Asimismo su fuente de inspiración fue la publicidad, las revistas, el cómic, convirtiendo esta forma de expresión en un acertado testimonio del mundo moderno.



Pese a la popularidad de este movimiento el hecho cierto es que ninguna mujer destacó entre sus más destacados exponentes, bueno, solo una: la británica PAULINE BOTY, una mujer feminista y moderna, cuyos collages nos ofrecieron una visión del todo abierta de lo que es la femineidad y la sexualidad femenina; es sin lugar a dudas el suyo un arte que se manifiesta de forma rebelde, que aboga por un estilo de vida libre y que consagraron a esta deliciosa y bellísima mujer en todo un icono del feminismo de los años 70.




PAULINE BOTY fue una chica de su tiempo, nacida el 6 de marzo de 1938, en el seno de una familia de clase media católica, siendo la menor de cuatro hermanos (los tres mayores fueron todos chicos), en un suburbio de Croydon, al sur de Londres.
La vida en familia le resultaba a Pauline bastante opresiva, fundamentalmente por el carácter de su padre, mitad belga y mitad persa, quien pretendía crear la imagen de una familia tradicional, sometiendo a Pauline al papel de "chica" de la familia.
Pero Pauline era desde niña muy vivaz, inteligente, observadora y muy, pero que muy hermosa, tanto que llegaron a conocerla como "La Wimbledon Bardot", por su parecido con la estrella francesa.



Su fuerte carácter se impuso al de su padre, -su madre siempre la apoyó en sus deseos-, estudiando inicialmente en Wallington High School for Girls y después en Wimbledon Art College.
Durante su segundo año en Wimbledon Pauline se decidió por estudiar en el departamento que dirigía Charles Carey, dedicado a las vidrieras, y pese a que a Boty las vidrieras no eran algo que le entusiasmaran, fue su tutor Carey quien reconoció las posibilidades de la joven, sobre todo su especial habilidad para el collage y la animó a que siguiera trabajando dicha especialidad.




Terminados sus estudios en Wallington, una nueva etapa comienza en lo que es el aprendizaje de Pauline en el Royal College of Art; es el año 1958 y esta institución estaba más que masculinizada, pues fueron muchos los inconvenientes que le surgieron a Pauline para progresar artísticamente.
Es así como de los 36 estudiantes matriculados solo 8 eran mujeres, pero el talento y la perseverancia de Boty la llevó a introducirse entre diferentes artistas todos ellos jóvenes y que participaban de las enseñanzas de la Escuela de Pintura de la RCA. Gracias a ello la orientación de Boty se dirigió hacia las técnicas pictóricas.




Todo ello se vio traducido en las experiencias personales vividas cuando un grupo de alumnos viajaron hasta Grecia, en 1959, entre los que se encontraban Patrick Caulfield y Peter Blake.
El año 1961 es el de su graduación, y es entonces cuando comparte una exposición con Blake, Geoffrey Reeve y Christine Porter en la Galería AIA.  Ello marca el inicio de lo que se puede considerar el espectáculo en lo que se convierte el POP ART.




Los años que siguieron a esta etapa juvenil de su vida, nos mostraron el crecimiento personal y artístico de PAULINE BOTY, que no solo lo fue en la pintura o el collage, sino también en los trabajos que realizó como bailarina, actriz, escenógrafa, modelo, unido a un éxito social en el que se vio sumergida.
Fue fotografiada por David Bailey, posó para Tit Bits y la revista Play Boy, actuó en la televisión, realizó diseños para escenarios cinematográficos como el de The Balcony, de Jean Genet, intervino en el documental de Ken Russell dedicado a jóvenes artistas pop -Pop Goes the Easel-, etc.



Pauline Boty fue una activista de izquierdas, una feminista, y una mujer que tenía un círculo de amigos de la élite artística.

Con independencia de su vida artística Pauline Boty su vida personal dio un giro cuando conoció al agente literario Clive Goodwin, casándose con él en 1963.
El hecho cierto es que Boty trabajaba sin descanso, lo que no le impidió imprimir a sus obras vida y energía, desde sus primeras obras en las que celebra la sexualidad femenina, con una paleta del todo colorista, y empleando flores de tonos rojos, que simbolizaban el sexo femenino.




El matrimonio se convirtió en todo un referente de la cultura londinense de los años 60, su apartamento en la calle Goodwin´s Cromwell Road devino punto de encuentro de todo tipo de artistas, músicos y escritores como Bod Dylan, David Hockney, Peter Blake o Dennis Potter.
La evolución de la pintura de Pauline Boty la lleva a hacer críticas en sus lienzos, describiendo todo tipo de acontecimientos, desde el asesinato de John F. Kennedy o la guerra de Vietnam, así como referencias a la revolución cubana.


Más ese mundo idílico que vivía Pauline si nos centramos en su éxito personal y profesional, se vino abajo cuando en 1965 y estando embarazada de su primer hijo le detectan un cáncer. Pauline se negó a abortar y por supuesto, a someterse a quimio. Su hija Katy nació en febrero de 1966 y poco tiempo después, el 1 de julio de ese mismo año Pauline Boty muere en el Real Marsden Hospital, con solo 28 años. Su hija falleció en 1998 a consecuencia de una sobredosis.





El éxito alcanzado en vida, se convierte en olvido después de su muerte y la mayor parte de sus obras quedaron almacenadas en la granja de su hermano durante más de treinta años.
Llegada la década de los 90, la obra artística de PAULINE BOTY fue de nuevo revalorada por su gran contribución al siempre delicioso ARTE POP.




(Gracias a mi lectura de la escritora Ali Smith de su conocida novela "Otoño" conocí la existencia de esta artista que merece situarla en un lugar privilegiado, no ya solo como tal artista, sino como mujer).




Fuentes:
https://es.wikipedia.org
https://www-theartstory.org

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