domingo, 3 de marzo de 2019

LA MEDIDA DEL TIEMPO EN EL MANUSCRITO "HOROLOGIUM SAPIENTIAE"



El tiempo, el paso del tiempo y la forma de medir el mismo ha sido siempre motivo de interés y preocupación por parte del ser humano, por la sencilla razón de que "nuestro" tiempo es un bien tan, tan escaso...
Este especial interés fue en aumento durante la Edad Media, en la que el reloj se convirtió no ya sólo en motivo y signo de riqueza, sino también en un símbolo moral. El tiempo, como algo irrecuperable, se convirtió en tema recurrente de muchos pensadores cristianos, que consideraban que éste no se podía ni debía dilapidar y que debía destinarse a la realización de obras notables.


La curiosa miniatura que hoy sirve de tema para este artículo pertenece al conocido como MANUSCRITO "HOROLOGIUM SAPIENTIAE" (Reloj de sabiduría), redactado por el místico alemán Heinrich Suso hacia 1334. Dado el contenido del mismo que alentaba la dedicación del tiempo a la meditación, el rezo y la disposición para el juicio divino, tuvo una gran difusión en los monasterios de lo que es la Europa occidental y consta de un total de 24 capítulos, uno por cada hora del día. Y esta ilustración que podéis contemplar nos aporta un más que completo panorama de los diferentes instrumentos que, hasta entones, se conocían para medir el tiempo.


Su autor Heinrich Seuse O.P. (también llamado Amandus, nombre que vino a adoptar en sus escritos) o en su forma latinizada SUSO o castellanizada SUSÓN, fue un místico alemán, nacido en Überlingen (lago Constanza), el 21 de marzo de 1300, y fallecido en Ulmel, el 25 de enero de 1366.


Junto con Juan Taulero fue discípulo de Meister Eckhart, que constituyeron el núcleo de la escuela de misticismo de Renania. En su libro El Libro de la Eterna Sabiduría, escrito entre 1327-34, se decanta por los aspectos prácticos del misticismo, si bien  la última de sus obras, traducida al latín con el título de Horologium sapientiae (El Reloj de la Sabiduría) está considerada como la mejor obra del misticismo alemán.




Mas volvamos a la Miniatura en cuestión en la que podemos observar lo que se conoce como "Relój de pesas", un complicado mecanismo, deliciosamente decorado, que lleva unida una campana -la cual no aparece en la imagen-. La esfera aparece dividida en doce horas, siguiendo el modelo de los relojes utilizados en el siglo XIV; el "Astrolabio", que es el que aparece dibujado justo por encima del monje que está sentado, de un tamaño más que grande, y cuyas funciones también eran las de servir de reloj; el "Carrillón" que tenía la labor de dar las horas con campanadas, considerado como el "autómata" durante la Edad Media. Provisto de diferentes melodías, acompañaba a los artesanos y monjes en su día a día; el conocido "Reloj de sol portátil", que es un reloj de pastor de forma cilíndrica, y en cuya parte superior tiene el gnomon o vara que sirve para proyectar la sombra que se mide; el "Cuadrante de hilo de plomo", un cuarto de círculo fabricado en plomo con el que se llevaban a cabo mediciones astronómicas, de tal forma que dos mirillas se dirigían al astro objeto de observación y la plomada, una vez había caído sobre la graduación, daba la medida del ángulo; también podemos observar sobre la mesa diferentes mecanismos de relojería, dos cuadrantes: uno horizontal y otro ecuatorial, que se usaban como relojes solares.


Conforme avanzamos el conocimiento de toda la sabiduría de los que nos precedieron, somos conscientes de que el ser humano ha desarrollado las más complejas técnicas y utilizado los más difíciles medios pero todos ellos encaminados, desde el principio de los tiempos, a tratar de descubrir los misterios de NUESTRO TIEMPO.


Fuentes: Wikipedia.
Historia. National Geographic. Grandes inventos.

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