viernes, 29 de agosto de 2014

FRANCISCO DURRIO DE MADRON: UN BILBAÍNO EN PARIS

Monumento a Arriaga en el Museo de Bellas Artes de Bilbao

Buen día, amigos todos, hoy nos vamos de recorrido cultural por la obra de un bilbaíno de adopción que desarrolló su obra fundamentalmente en París, si bien jamás olvidó sus vínculos con la ciudad que le adoptó. Hablo de FRANCISCO DURRIO DE MADRON, nacido en Valladolid, en 1868 y fallecido en París en 1940. Su obra conoce y participa de la escultura, el diseño de joyas y la cerámica, yl que podemos considerarla incluida dentro de las corrientes simbolistas y encuadrada en el modernismo.


Cabeza en cerámica

Sobre su infancia y adolescencia no tenemos muchas noticias, si bien sabemos que viajó siendo aún muy joven a Bilbao, donde estudió en la Escuela de Artes y Oficios del barrio de Atxuri y en el taller de Antonio Lecuona hasta que, en 1881, marchó a Madrid para trabajar en el taller del escultor Justo de Gandarías en la Ronda de Atocha. 
Una vez finalizó sus estudios en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, allá por el año 1888, se trasladó y estableció en París, en donde se unió al grupo de artistas de vanguardia, que, por entonces, estaban liderados por Gaughin. Precisamente, y dada la confianza entre ambos, éste último le dejó a Durrio sus obras, cuando se fue a Martinica. Asimismo, fue amigo de Picasso, quien le regaló dos obras suyas la "Holandesa con cofia" y el "Muchacho con jarro", si bien dicha amistad se rompió como consecuencia de una discusión sobre arte.

Bajorrelieve

Los primeros años que transcurrió en el ambiente artístico de Paris discurrieron en el mítico Bateau-Lavoir de Montmatre; fue precisamente gracias a la amistad con Picasso, como Durrio empezó a trabajar la cerámica; con Gaughin, su amistad, como ya he indicado, le llevó incluso a ser coleccionista de su obra, lo que le sirvió para sobrevivir vendiendo sus obras. Dentro del movimiento parisino en el que Francisco Durrio se desenvolvía se encontraban también otros pintores vascos, como Ignacio Zuloaga y Francisco Iturrino, y catalanes, como Ramón Casas, Hermenegildo Anglada-Camarasa y Manolo Hugué.


La obra de Durrio se caracteriza, fundamentalmente, por su gran formato, como y fue el proyecto de panteón funerario de la familia Echebarrieta, o el Temple de la Victoire, un encargo en homenaje a Francia y a los aliados, una vez finalizada la Primera Guerra Mundial, mas no llegó nunca a realizarse.

Bronce

Cabeza de cerámica vidriada

Mas Francisco Durrio fue tambien un orfebre muy detallista y un gran ceramista. Sus joyas son de estilo modernista, la mayoría de ellas realizadas en plata, en tanto que los enormes jarrones vieron la luz en su taller de ceramista. Destacan también los broches, sortijas, alfileres y colgantes. Francisco Durrio fue un artista tremendamente creativo e injustamente olvidado.

Medalla

Alfiler

Anillo

La cerámica de Francisco Durrio nos muestra un peculiar sintetismo simbolista, y una especial predilección por encontrar una coción determinada para sus piezas.
La estética de su obra nos ofrece una emoción para los sentidos, un disfrute en cada una de sus creaciones, y todo ello relacionado con las aportaciones de las antiguas civilizaciones históricas, desde la oriental a la egipcia. Nos infunde un sentido completo de la evasión que nos proporciona un distanciamiento, en cierta medida, de las normas clásicas. Es fundamental su trabajo realizado en joyas, así como el dotar de rostros a jarrones con formas y colores caprichosos.

Jarrones gigantescos

Broche Cleopatra

El trabajo como orfebre y joyero de Durrió en París coincidió con las obras de Alphonse Mucha y René Lalique. Francisco estuvo en contacto con ellos y llegó a exponer sus obras, así como su joyería escultórica de estética marcadamente modernista, en las que abundaban los temas relativos a vegetales y animales. Trabajos en plata, entre los que podemos encontrar bajorrelieves, y alguna que otra obra en oro, pero no excesivamente. Sus piezas son de plata oxidada o ennegrecida, y carecen por completo de piedras preciosas. Gustaba representar a Adan y Eva, y también a Cleopatra. Igualmente, abundan las representaciones con motivos orientales.

Jarrón Cabeza

Muchas son las joyas de Durrio que se conservan en el Museo Reina Sofía de Madrid, y en el Museo de Bellas Artes de Bilbao, pues fueron adquiridas, en el año 1942, siendo el director de éste último Juan de la Encina. 
En la cerámica vidriada Francisco Durrio cultivó durante los últimos años de su vida un patrón consistente en mezclar colores muy vivos, siguiendo su particular estética modernista y esas formas tan rotundas que siempre desarrolló.


Francisco Durrio falleció en 1940, en el Hospital Saint-Antoine de París. Con posterioridad a su fallecimiento su obra fue expuesta en la muestra "Escultura Vasca 1889-1939" celebrada en el Edificio San Nicolás del Banco de Bilbao en 1984-1985, "Escultores y orfebres", en Bancaixa, Valencia (1994) y "Francisco Durrio y Julio González, Orfebrería en el cambio de siglo" (Colecciones del MNCARS), en el Museo Reina Sofía de Madrid (1997).

El Guitarrista
(Retrato de Durrio realizado por Gaughin)

"Pica aquí para saber que no eres un robot"

BUEN DÍA A TODOS

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