viernes, 17 de octubre de 2014

LA GRAN KERMESSE, PEDRO PABLO RUBENS

Pedro Pablo Rubens


Buenos dias, amigos, voy observando por el número de entradas que cada "post" va recibiendo, que son los dedicados, preferentemente, a la pintura, la escultura y el resto de grandes disciplinas artísticas, amén de la vida y obra de literatos y escritores, los que tienen mas seguidores, aquellos que despiertan mas interés entre vosotros. Es por ello, que puesto que ayer estuvimos en estrecho contacto con Pablo Gargallo, un mas que extraordinario escultor como habréis podido comprobar, hoy hacemos vista atrás en el tiempo, y nos citamos con PEDRO PABLO RUBENS, y una de sus obras, quizás menos representativa de toda su producción, pero, es por ello,  por lo que la traigo aquí, por el interés que puede suponer dentro de lo que no es tan conocido o perfectamente característico de su producción.
Pues bien, el óleo sobre tabla que hoy va ser protagonista de este espacio obedece al nombre de "KERMESSE", fue realizado entre los años 1630-35 y se encuentra ubicado en el Museo del Louvre.

La gran Kermesse


El hecho cierto es que entre las obras de Rubens no encontramos pinturas de género. Los campesinos flamencos que protagonizan estas mas que curiosas y simpáticas escenas nos recuerdan a las obras cuya temática cultivaba asiduamente Brueghel el Viejo, un artista que por el que Rubens sintió siempre una gran admiración.

Detalle del óleo

En palabras de Burckhardt, historiador suizo mas que valorado y que se especializó en la cultura del Renacimiento, esta escena está considerada como "la mas grande de todas las tablas de vida popular flamenca".
Detengamos nuestros ojos en el amplio grupo de figuras, del todo variadas y tratadas con el máximo detalle, que discurre entre el extremo inferior izquierdo y se aleja en dirección al horizonte, alcanzando el ángulo superior derecho.
Cabe significar que el paisaje del fondo quizá sea obra de uno de los colaboradores de RUBENS, Cornelis Saftleven, ya que difiere de los pintados por el maestro Rubens y también en sus características.

Detalles del óleo

Lo que sí que es del todo propio del maestro Rubens es el mas que magnético dinamismo que nos ofrecen todas las figuras, y así resulta que los danzantes que aparecen en la obra pueden considerarse descendientes de los mas que diferentes sátiros y ninfas que tanto abundaban en las escenas mitológicas, lo que llena todo el espacio escénico de vida y plenitud.
Rubens nos presenta una escena que está perfectamente organizada, en base a una mas que acertada alternancia de motivos, colores que se complementan entre sí, y gestos, que de una forma extraordinaria, hacen una total interpretación del ritmo de la danza.
No obstante, y con diferencia de Brueguel, Rubens apuesta por una escena mas que ideal, y armoniosa en la que las pasiones del hombre están en pleno acuerdo con la naturaleza, todo lo contrario que las imágenes que utiliza Brueguel.
Es por ello que nuestra impresión nos recrea ecos de la Bacanal de Tiziano. Es más, especialistas en este tipo de géneros ven en él una alegoría de la necesidad de paz para Flandes, todo ello de especial importancia para la prosperidad de la región en la época en la que fue realizada.
Fue precisamente en los últimos años de su vida, cuando Rubens se decidió por crear este tipo de escenas, de la que, sin duda, la GRAN KERMESSE o gran verbera, puede considerarse la mejor, no solo por la gran cantidad de personajes que nos ofrecen un movimiento espectacular, sino porque nos viene a reforzar la gran familiaridad de Rubens con los pintores flamencos, como ya he indicado. 
Pese a la gran cantidad de figuras que se ven reflejadas en la obra, ésta nos ofrece una composición mas que armoniosa, estando datada cinco años después de su matrimonio con Elena Fourment, que era hija de un mas que respetado comerciante de Amberes. Fue por esta fecha cuando Rubens adquirió una residencia rural cerca de Malinas. Durante los últimos años de su vida, vivió aquejado de gota, por lo que sus trabajos quedan reflejados en cuadros de pequeño formato.
En esta mas que significativa obra del Maestro Rubens utiliza los colores luminosos y vivos, para llamarnos la atención sobre la celebración de una verbena. Es así que podemos observar a los distintos personajes bailando en corro, y las aptitudes de éstos no dejan duda del acento mas que complaciente que Rubens quiso plasmar en su obra. Rubens intentó, a través de este cuadro, hacernos llegar la alegría sana y llana del pueblo, en contraste con el que mas ambiente refinado de alta sociedad.

Nuevo detalle del óleo en cuestión


Mas antes de terminar con este "post", dedicado a PEDRO PABLO RUBENS, que, por cierto, creo que no ha sido protagonista, al día de hoy, de ninguno, ¿que tal conocer un poco de su vida?
Pedro Pablo Rubens fue, sin duda, el pintor mas admirado de su época en España. Méritos no le faltaban, pues muy pocos artistas han llegado a transmitir una forma de expresión tal exaltada de la vida de forma tan persuasiva y que nos ayuda a acercarnos a lo que puede considerarse la excelencia humana. Su arte nos recuerda a todo lo que la vida tiene de heroico y de dramático y nos ofrece la posibilidad de ampliar nuestros sentimientos e incluso profundizar en ellos.
Su obra es mas que abundante, pues podemos decir que se conservan, aproximadamente unos mil quinientos cuadros, que llevó a cabo en su taller, en Amberes, y que consiguió llegar a vender, en su gran mayoría, pues estaba provisto de un mas que buen espíritu comercial.
También destacó como dibujante y diseñó tapices y esculturas, obras de arquitectura y conjuntos decorativos para ceremonias públicas. Y lo que muchos de nosotros no sabemos es que, con independencia de su trabajo artístico, ejerció como diplomático al servicio de la Monarquia española. 
Su vida, la conjugó con el coleccionismo de obras de arte, libros y numerosos objetos que compraba en sus viajes por el extranjero. Como consecuencia de ello, hablaba distintos idiomas y fue todo un ejemplo de hombre de excelencia por sus colegas. 
Fue el pintor favorito de Felipe IV, que le encargó numerosas obras para decorar sus palacios, amén de que, a su fallecimiento, le compró todas las obras que Rubens dejó en su taller. Este es el motivo por el que el Museo del Prado es el principal conservador de la obra de Rubens, en total unos noventa cuadros, que no solo destacan por su cantidad, sino por su calidad. En el caso que nos ocupa, la "afición" de un rey, ha servido para que conozcamos la excelsa obra de un genio: PEDRO PABLO RUBENS.

Delicioso retrato con su esposa Isabella Brandt

BUEN DIA A TODOS

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